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(Fabulas, Mitos y Otros Cuentos, En Español)

Tuesday, September 21, 2004

 

 

"Érase una vez...."

Pareciera que casi todas las noticias sobre armas de fuego, "control de pistolas", o crimen deberían comenzar con esta frase.. Esas tres cortas palabras nos dicen que aunque que la historia que sigue a los titulares será presentada como un hecho, realmente es ficción, o mejor dicho, un mito o una fábula. Desgraciadamente, esas fábulas han venido a desplazar los hechos en el diálogo público acerca de las armas de fuego y el crimen en América.

Algunas de estas fábulas, como casi todas las fábulas, empezaron con un grado de verdad, pero posteriormente fueron mal representadas y torcidas para servir algún propósito en particular. Otras son producto de la "ciencia del partidarismo", investigación diseñada para promover algún punto de vista en particular. También, algunas otras son aseveraciones incorrectas que al pasar del tiempo se les da el "impramatur" de un hecho. Cualesquiera que fuera su origen, es importante que sean expuestas como fábulas que son, para que no continúen influenciando el debate nacional.

Para mayor información sobre los tópicos discutidos en este panfleto, contactar NRA-ILA Grassroots al 1 (800) 392-8683 o visite NRA-ILA en el sitio Web www.nraila.org

 

Tabla de Contenido

 

FABULA I: Un arma de fuego en la casa hace la case menos segura.

FABULA II: La Segunda Enmienda a la Constitución no protege el derecho individual de poseer y usar armas.

FABULA III: La NRA se opone a moderadas y razonables regulaciones de armas.

FABULA IV: Las leyes de "Control de Armas" previenen el crimen.

FABULA V: El período de espera de 5 días del Acta Brady y la ley de "armas de asalto" han hecho disminuir el crimen.

FABULA VI: Ya que los accidentes con armas de fuego son un gran problema en crecimiento, necesitamos leyes que regulen cómo la gente guarda sus armas de fuego.

FABULA VII: El permitir que la gente porte armas para protección ocasionará más violencia y daños.

FABULA VIII: Deberíamos de prohibir todas las armas que no tienen un legítimo propósito deportivo.

FABULA IX: La violencia de las armas es una epidemia que puede ser curada con medidas de salud pública.

FABULA X: Los fabricantes de armas de fuego deberían de ser financieramente responsables por las acciones de criminales que hacen mal uso de las pistolas.

FABULA XI: Las armas de fuego son inseguras porque no son reguladas bajo las leyes de protección al consumidor.

FABULA XII: La caza y la "cultura de las pistolas" enseñan la violencia a nuestros niños.

FÁBULA XIII: Países Extranjeros tales como Inglaterra y Japón tienen mucho menos crimen que los Estados Unidos debido a sus leyes sobre armas más fuertes.

FABULA XIV: Existen demasiados concesionarios de pistolas en los E.E.U.U.

Fábula I

Un arma de fuego en la casa hace la casa menos segura.

Las armas de fuego son utilizadas mucho más para detener el crimen que para cometerlo. A pesar de lo anterior, los activistas contra las armas de fuego insisten que el mero hecho de tener una pistola en la case pone en riesgo a los miembros de las familias, generalmente reclamando que una arma de fuego en la casa es 43 veces más probable que sea usada para matar a un miembro de la familia que a un intruso.

El reclamo de 43:1 se deriva de un estudio sobre muertes relacionadas con armas de fuego en casas del Condado King (Seatle), Washington1. A pesar de que Arthur Kellerman y Donald Reay originalmente previnieron de que el estudio se realizó en un condado que no era representativo, y además hacen notar que fallaron en considerar el uso de las armas de fuego para protección que no resultaron en que se hubiese matado un criminal, los grupos anti-armas de fuego y activistas usan el reclamo de "43:1" sin aclarar las limitaciones del estudio, o cómo se llegó a esa proporción.

Para producir la engañosa proporción del estudio, los únicos usos de las pistolas para uso en defensa propia o protección que se tomaron en cuenta fueron esos donde los criminales fueron matados por los que hubiesen sido víctimas. Esta es la falla más grande del estudio, ya que las fatalidades de criminales por tiroteos ocurren solamente en una fracción de 1% del uso de armas de fuego para protección contra criminales. La encuesta de investigación llevada a cabo por el prestigioso y galardonado criminologista Gary Kelck, de la Universidad de la Florida ha mostrado que las armas de fuego son usadas 2.5 millones de veces anualmente para protección en contra de criminales.2 Esto es de tres a cinvo veces el número estimado de crímenes violentos cometidos con armas de fuego anualmente.3

No debe sorprendernos que los resultados encontrados por Keck son descartados reflexivamente por los grupos activistas anti-armas de fuego, pero un renombrado criminalista anti-armas de fuego fue lo suficientemente honesto para aceptar la validez del estudio. "Yo soy un fuerte defensor del control de las armas como se pueden encontrar muchos entre los criminalistas en este país", escribió el fallecido Marvin E. Wolfgang. "Yo eliminaría todas las armas de fuego en posesión de la población civil y quizás aún de la policía . . . Lo que me preocupa es el artículo de Gary Keck y Marc Gerts. Las razón por la que me preocupa es que ellos han suministrado una investigación metodológica confiable en apoyo a algo a lo que yo teóricamente me he opuesto por años, básicamente, el uso de armas en defensa contra los perpetradores de actos criminales. . . No me gustan sus conclusiones de que poseer un arma puede ser útil, pero no puedo decir que la metodología utilizada por ellos es defectuosa.4

Mientras que la proporción 43:1 es comúnmente utilizada para sugerir que los asesinatos y accidentes generalmente ocurren con armas que se mantienen en las casas, en el estudio del Condado King se cuentan 37 suicidios por cada 43 muertes por armas de fuego. A nivel nacional, 54% de las muertes relacionados con armas de fuego corresponden a suicidios.5 Los defensores del control de armas mantienen al público con la creencia de que los ciudadanos con armas generalmente matan accidentalmente a algún miembro de su familia, identificándoles equivocadamente como criminales. Pero esos incidentes constituyen menos del 2% de accidente fatales por armas de fuego, o más o menos uno de cada 90,000 usos defensivos de armas.6

A pesar de las demostradas fallas de su estudio, Kellermann continúa promoviendo la idea de que un arma es inherentemente peligrosa de poseer. En 1993, él y un número de colegas presentaron un estudio que según ellos demuestra que un hogar con un arma tiene mucho más probabilidades de experimentar un homicidio.7

También, este estudio sufre fallas muy serias. Kellerman estudió solamente hogares donde había ocurrido algún homicidio --- ignorando los millones de hogares que poseen armas de fuego donde no ha ocurrido ningún daño --- y usó un grupo de control que no representa los hogares americanos. Al tomar en cuenta únicamente a los hogares donde han ocurrido homicidios y fallando en controlar variables más pertinentes, tales como récords criminales anteriores o historia de violencia, Kellerman et al tergiversó los resultados del estudio. Después de revisar su trabajo, el Prof. Keck noté que la metodología de Kellerman admitía que: " Es posible que existió una una causasión revertida para algunas de las asociaciones que observamos entre la posesión de armas y homicidio". El Profesor Daniel D. Polsby, de la Universidad Northwestern fue más allá, escribiendo: "Verdaderamente el punto es más fuerte que: 'causación reversa' probablemente exista en la mayoría de la asociaciones entre posesión de armas y homicidio. Los datos de Kellermann simplemente no le permite a uno a llegar a ninguna conclusión.8

1. Arthur L. Kellermann y Donald T. Reay, "Protección o Peligro?; Un Análisis sobre Muertes Ocurridas en las Casas Relacionadas con Armas de Fuego", New England Journal of Medicine, 1986, pp. 1557-1560.

2. Gary Kleek y Mare Gertz, "Resistencia Armada al Crimen; La Prevalencia y Naturaleza de la Auto-Defensa Con una Pistola," The ]ournal of Criminal Law and Criminology, (Otoño 1995), p. 164.

3. Gary Kleek y Marc Gertz, Pistolas como Blanco: Armas de Fuego y su Control, (N.Y.; Aldine de Cruvter, 1997), p. 160, y Reportes sobre Crimen del FBIRepoR, Crimem en los Estados Unidos: 1997, Tablas 4, 20, 21, y 22.

4. Marvjn E. Wolfgang, "Tributo a un Punto de Vista Al Que Me He Opuesto", El Diario de Ley iCriminal y Criminología (Otoño 1995), pp. 188-192.

5. Centro Nacional para Estadísticas en Salud, "Muertes de 282 Causas Seleccionadas", 1996.

6. Gary Kleek, "Manteniendo, Portando y Disparando Pistolas en Defensa Propia", Ensayos sobre Armas de Fuego y Violencia, por Don B. Kates, Jr.yy y y Gary Kleek (San Francisco: Instituto de Investigación del Pacífico para Políticas Públicas, 1993), p. 208,

7. Kellermann, et al., "Poseer Pistolas como un Factor de Riesgo de Homicidio en la Casa", New England ]ournal of Medicine, 1993, p. 467.

8. Daniel D.Polsby, " La Falsa Promesa del Control sobre Pistolas", The Atlantic Monthly, Marzo 1994.

Fábula II

La Segunda Enmienda a la Constitución no protege el derecho individual de poseer y usar armas.

"Si alguien entretuvo esta noción en el período durante el debate y ratificación de la Constitución y la Carta de Derechos, continúa siendo uno de los secretos más guardados del siglo dieciocho, ya que no se conoce de ningún escrito entre el período 1787 y 1791 que sostenga esa tesis".1

No es exageración el decir que cualquiera que tenga conocimiento de los principios bajo los cuales se fundó esta nación, y bajo los cuales ha operado por los dos últimos siglos, reconocerá, a primera instancia que éste aseveración es la falla más patente: En América, los derechos, por definición, pertenecen a los individuos. La expresión "derechos colectivos" es un oximoron.

En la Declaración de Independencia, Thomas Jefferson escribió que "todos los hombres son creados igual" y "son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables", mientras que los gobiernes derivan del consentimientos de los gobernados. La Constitución y la Carta de los Derechos repetidamente se refieren a estos "derechos" del pueblo y a los "poderes" del gobierno.

En cada caso, los derechos que pertenecen "al pueblo" son innegablemente los derechos de los individuos. Tal como lo reconoció la Corte Suprema en U.S. v. Verdugo-Urquidez (1990), "el pueblo' parece ser un término de arte utilizado en partes selectas de la Constitución. El Preámbulo declara que la Constitución es ordenada y establecida por "el Pueblo de los Estados Unidos'. La Segunda Enmienda protege 'el derecho del pueblo de poseer y portar Armas', y las Enmiendas Novena y Décima proveen que ciertos derechos y poderes sean retenidos por y reservados por 'el pueblo' ... Sugieren que 'el pueblo', protegido por la Cuarta Enmienda, y por la Primera y Segunda Enmienda, y a quien los derechos y poderes son reservados en la Novena y Décima Enmienda, se refiere a una clase de personas que son parte de la comunidad nacional o que de otra manera han desarrollado suficiente conexión con esta nación para ser considerados parte de esa comunidad".

El futuro Presidente de los Estados Unidos James Madison introdujo en la Casa de Representantes las enmiendas que se convirtieron nuestra Carta de Derechos. En las notas para su discurso proponiendo las enmiendas, Madison escribió que "Se refieren primeramente a los derechos privados". Algunos días después, William Grayson escribió a Patrick Henry, diciéndole que "[una] lista de enmiendas fueron presentadas a la Cámara baja; éstas en su conjunto respetaban la libertad personal".2 Una semana después, Tench Coxe se refirió a la Segunda Enmienda en la Federal Gazette, escribiendo que "el pueblo es confirmado por el siguiente artículo en su derecho de mantener y portar sus armas privadas".3 Samuel Adams advirtió que "la mencionada Constitución nunca sea interpretada para autorizar al Congreso para infringir la justa libertad de la prensa, o los derechos de conciencia; o para prevenir al pueblo de los Estados Unidos, quienes son ciudadanos pacíficos, de mantener sus propias armas".4

En la última década, en respuesta a preguntas sobre la Segunda Enmienda formuladas por grupos activistas contra las armas y sus seguidores, docenas de ensayos han sido escritos por las más renombradas autoridades de la Constitución, apoyando el entendimiento tradicional del derecho a las armas como un derecho individualmente poseído, protegido por la Constitución.

Por ejemplo, el Prof. AkilReed Amar de la Universidad de Leyes de Yale y Alan Hirsh, así como Amar, un antiguo editor del Yale Law Journal, escribe, "Recordamos que los milicia de los Creadors no era una fuerza de combate de elite sino toda una ciudadanía de esos tiempos: todo cuerpo maculino blanco adulto capacitado. Tal como explícitamente lo declara la Segunda Enmienda , su propósito es preservar una milicia bien regulada, el derecho de portar armas era universal en alcance. La visión que animó la enmienda no era nada más ni nada menos que soberanía popular &endash; aplicada en la realidad militar. Los Creadores recocieron que un gobierno impuesto requiere el acceso del Pueblo a las municiones igual que a los votos. Se esperaba que la ciudadanía armada (milicia) protegiera no solo de enemigos extranjeros, sino también contra un potencial gobierno federal tiránico. En resumen, la intención del derecho de portar armas era asegurar que nuestro gobierno se mantuviera en las manos del Pueblo".5

En contraste, solamente han aparecido unos pocos artículos periodísticos que apoyan el punto de vista de los grupos contra las armas de fuego, la mayoría escritos por empleados de esos grupos (una Bibliografía de libros relacionados con la Segunda Enmienda; revisiones a algunas leyes y otros trabajos publicados, se encuentran disponibles en el sitio web de NRA-ILA Grassroots División , así como el sitio web de la NRA).

Los que apoyan el control de armas insisten en que "el derecho del pueblo" realmente significa "el derecho del estado" para mantener la "milicia" mencionada en esta enmienda, y que esta "milicia" es la Guardia Nacional.

Este reclamo no solamente no es consistente con lo declarado por los primeros hombres de estado de América, ni con el concepto de derechos individuales tal como ha sido entendido por generaciones de americanos, sino que define equivocadamente el término "milicia".

Por siglos antes de que se escribiera la Segunda Enmienda, escritores políticos de Europa usaron el término "milicia bien regulada" para referirse a la ciudadanía como un todo, armada con armas de propiedad privada, dirigidos por oficiales escogidos por ellos mismos.

Los hombres de estado de América definieron la milicia de esa misma manera. Richard Henry Lee, antes de la ratificación de la Constitución, autor de los escritos más influenciales respaldando los Carta de los Derechos, escribió, "Una milicia debidamente formada es en efecto los ciudadanos mismos... e incluye a todos los hombres capacitados de portar armas...Para preservar la libertad es esencial que todo el cuerpo de ciudadanos siempre posean armas...".6 Refiriéndose al mismo punto, Coxe escribió que la milicia "son de hecho la parte más efectiva de la ciudadanía en general".7 Y George Mason preguntó, "Quiénes son la milicia? Ahora consiste de todo el puedo, excepto algunos oficiales de servicio público".8

El Acta de la Milicia de 1792, adoptada el mismo año que se ratificó la Segunda Enmienda, declaró que la Milicia de los Estados de Unidos (miembros de la milicia eran obligados a servir si eran llamados por el gobierno) incluía a todos los hombres mayores de edad que estuviesen en buenas condiciones físicas. Tal como lo observa la Corte Suprema en U.S. v. Miller (1939): "El significado atribuido al término Milicia aparece en los debates de la Convención (Constitucional); en la historia y legislación de las Colonias y Estados; y en los escritos de comentaristas reconocidos. Esto muestra ampliamente que la Milicia estaba conformada por hombres que, en buenas condiciones físicas, eran capaces de actuar en conjunto para la defensa común.. portando armas suministradas por ellos mismos y de uso común de la época." La Guardia Nacional no fue establecida hasta 1903. En 1920 fue designada como una parte de la "Milicia de los Estados Unidos", la otra parte formada por los demás hombres mayores de edad en buen estado físico, además de otros hombres y también mujeres.

Sin embargo, en 1990, en Perpich v. Departamento de Defensa, la Corte Suprema mantuvo que el gobierno federal posee poder absoluto e ilimitado sobre la guardia. ( La Corte nunca mencionó la Segunda Enmienda, notando por el contrario, que el poder federal sobre la Guardia no está restringido por el Artículo I, Sección 8, Cláusulas 15 y 16 de la Constitución),

Por lo tanto, de hecho, la guardia es el tercer componente del Ejército Americano, después del Ejército y la Reserva del Ejército. La independiente "milicia bien regulada" de los Creadores se mantiene tal como era su intención", el pueblo americano armado. El precedente histórico y legal se mantuvo en U.S. vs. Emerson (1999) cuando el Juez de Distrito Sam R. Cummings eliminó las provisiones de la Propuesta de Ley de Clinton de 1994 basado en la Segunda y Quinta Enmienda. Ya que "la posesión de armas de fuego es un interés libertario invaluable incrustado en la Segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. . . Emerson tiene un interés libertario en la posesión de armas de fuego protegido bajo la Quinta Enmienda", dijo el Juez.

Un Análisis textual de la Segunda Enmienda respalda el derecho individual de portar armas", escribió el Juez Cummings, quien basó su decisión en un "examen histórico del derecho a portar armas, desde antecedentes Británicos hasta la emisión de la Segunda Enmienda. El Juez rechazó firmemente cualquier noción de que la "milicia" es meramente la guardia nacional, y mantuvo la creencia de dos siglos de que todos los ciudadanos Americanos eran en efecto la "milicia"y que tenían el derecho de portar armas. El Juez Cummings amonestó a esos que atentan disminuir la Segunda Enmienda, escribiendo, "Los derechos de la Segunda Enmienda deben ser celosamente resguardados así como las otras libertades individuales consagrados en la Carta de los Derechos".

1.Stephen P. Halbrook, Que Todo Hombre esté Armado: La Evolución de un Derecho Constitucional (Albuquerque: Prensa de la Universidad de Nuevo Mexico, 1984), p. 83.

2. William Grayson, Carta a Parick Henry, Junio 12, 1789, refiriéndose a la introducción de lo que posteriormente se convirtió en la Declaración de Derechos.

3. Tench Coxe, Federal Gazette, Junio 18,1789.

4.. Samuel Adams, Convención de ratificación de la Costitución de los E.E.U.U. en Massachussets, 1788.

5. Akil Reed Amar y Alan Hirsch, Para Para el Pueblo: Lo que la Constitución realmente dice sobre sus Derechos, (N.Y.; Simon & Shuster, Inc., 1998).

6. Richard Henry Lee, Carta Adicional del Granjero Federal

7; Tench Coxe, Un Ciudadano Americano , Oct. 21, 1787.

8. George Mason, Convención de ratificación de la Constitución los E.E.U.U. en Virginia, 1788.

Fábula III

La NRA se opone a moderadas y razonables regulaciones de armas.

Este es el estribillo que la comunidad anti-armas usa en cualquier ocasión que la NRA se opone a cualquier control legislativo sobre las armas que los anti-armas proponen.

Los grupos anti-armas reclaman que sus ideas son "moderadas y razonables", y por lo tanto cualquier oposición no es razonable.

La verdad es que la NRA apoya muchas leyes sobre las armas. Para nombrar algunas pocas, la NRA apoya leyes federales y estatales que prohíben la posesión de armas de fuego por parte de cierta categoría de gente, tales como convictos de crímenes violentos; las leyes que prohíben la venta de armas de fuego a los jóvenes; y las leyes que requieren chequeos a través de registros computarizados de criminales para los que compran armas al detalle.1

La NRA también ha colaborado en escribir leyes sobre armas. Al nivel federal, la ley de 1986 que prohibe la fabricación e importación de "munición que perfora armaduras" adoptó estándares que la NRA ayudó a escribir.2 Cuando grupos anti-armas acusan al NRA de que se opone a la ley, ellos mienten. La NRA, junto con el Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro, únicamente se opuso a una legislación más reciente, debido a que ésta hubiese prohibido una enorme variedad de munición para caza, tiro al blanco y auto defensa. El patrocinador de la legislación más reciente, el Representante Mario Biaggi (D-N.Y.) consideró que sus objetivos originales eran cubiertos por el proyecto que se convirtió en ley. "Nuestro producto legislativo final no fue una versión lavada de lo que nos propusimos originalmente", dijo Biaggi en el piso de la Cámara. "Al final, no se comprometió la seguridad de la policía."

Las "Pistolas de plástico" es otro tema que recibe un alto grado de tratamiento de mala información de los que hacen campaña contra las armas. Ellos constantemente repiten la mentira de que la NRA se opone a los esfuerzos de prohibir armas plásticas, armas de fuego que no es posible detectar, y que según ellos reclaman son un riesgo terrorista. En verdad, estas armas plásticas que ni existen, ni nunca han existido.

La NRA se opuso a un proyecto de ley que hubiese prohibido millones de armas de fuego comunes, y por el contrario, apoyó una alternativa, el proyecto de ley Hughes/McCollum, que mejoró los sistemas de seguridad en los aeropuertos para contrarrestar el terrorismo, y que permitió se declarase ilegal la fabricación y producción de cualquier arma de fuego que no fuese posible detectar por los detectores de seguridad de los aeropuertos. Al final, la legislación apoyada por la NRA fue la que aprobó el Congreso, con amplio apoyo bipartito y que fue firmada como ley por el Presidente Reagan.

Al nivel estatal, la NRA ha trabajado con legisladores para escribir leyes que requieran chequeos computarizados inmediatos de registros criminales para los compradores de armas de fuego &endash;diecisiete estados tienen estas leyes &endash; y para esos que llevan armas de fuego en público para su protección. La NRA reconoce que el crimen puede ser reducido corrigiendo deficiencias en la leyes y políticas de justicia criminal. La NRA ha trabajo exitosamente con legisladores y grupos de ciudadanos en muchos estados para aumentar el tiempo de las sentencias de prisión para los criminales violentos; para sentenciar a los criminales violentos en vez de darles tiempo probatorio; para prevenir tiempo probatorio para los convictos más violentos, y para aumentar las capacidades de las prisiones.

No hay nada "moderado" o "razonable" acerca de la agenda del movimiento anti-armas. El prohibir a los ciudadanos el mantener revólveres cargados en sus casas para protección contra los criminales no es nada "moderado" (actualmente la ley en el Distrito de Columbia e inherente en la legislación requeriría que las armas en las casas siempre estén enllavadas). La prohibición de, o un impuesto de 1,000% sobre las municiones para caza, tiro al blanco y para protección personal tampoco es nada "moderado," como tampoco lo es un incremento de1,400% en la licencia para concesionario de armas de fuego y obteniendo huellas digitales de la gente que compra repuestos misceláneos para armas de fuego, tales como resortes y pins.5

Cuando los americanos de bajo ingreso son la gente más propensa a ser atacada por criminales violentos,6 no es razonable el prohibir las armas de menor valor que ellos pueden comprar para protección.7 Tampoco es razonable prohibir a la gente que pasa los chequeos de registros criminales el comprar dos pistolas en un mes dado,8 o el prohibirles que lleven consigo un arma para protección.9 Y cuando los chequeos de los compradores en los registros computarizados de criminales puedan ser completados en asunto de minutos, no es razonable que su compra de armas sea demorada por un período de espera de una semana.10

El canto de sirena de doblegarse a la demanda por control de armas "razonable"no es único a los Estados Unidos. En tres naciones que tienen mucho en común con los Estados Unidos &endash; Australia, Canadá y Gran Bretaña &endash; los dueños de armas no se unificaron para rechazar le imposición restrictiva en incremento de leyes restrictivas sobre las armas promocionadas como "razonables y necesarias". Como resultado, las armas de fuego son severamente restringidas en Canadá y Australia y casi totalmente prohibidas en Gran Bretaña.

En Inglaterra, los dueños de armas fallaron en resistirse a la aprobación de leyes "razonables" sobre armas, y han visto sus derechos desaparecer casi completamente en el espacio de dos décadas.11 Inglaterra cambió de una nación con casi ninguna restricción sobre la propiedad de armas y sin crimen, a una nación donde el crimen va en incremento y casi todas las armas son prohibidas, a excepción de algunos rifles y armas cortas de fuego. La lección clara para los americanos dueños de armas es simple: si no lucha por sus libertades, las pierde.

1. En la ley federal, 18 U.S.C. 922(g), 922(x), y 922(t).

2. 18 U.S.C. 921(a)(17)(B)(i) y (C). También vea 922(a)(7) y (8) y (b)(5).

3. La ley era H.R. 2280, en el 97avo Congreso. El Procurador General Associado Rudolph Giulinni y Secretario Asistente Adjunto para el Cumplimiento del Tesoro Robert Powis testificaron durante las audiencias ante el Subcomité sobre Crimen, Comité Judicial, Casa de Representantes, el 12 de Mayo y 30 de Marzo, 1982, respectivamente.

4. S. 136 y S, 137 ("Acta de 1977 El Costo Real de Municiones para Pistolas "), ambas introducidas por el Sen. Daniel Patrick Moynihan (D-N.Y.) durante el 105avo Congreso.

5. H.R. 3932, "Brady H," introducido por Rep. Charles Schumer (D-N.Y.) durante el 103avo Congreso.

6. Estadísticas del Buró de Justicia, " Cambios en la Victimización Criminal, 1994-1995," Abril 1997, NCJ-162032, p. 7.

7. S. 70, "Acta de 1977 Estándares Americanos para Pistolas," introducida por Sen. Barbara Boxer (D-Caljf.) durante el 105avo Congreso.

8. H.R. 12, "Acta Anti-Pistolas Doce es Suficiente", introducida por Rep. Charles Schumer durante el 105avo Congreso.

Fábula IV

Las leyes de "Control de Armas" previenen el crimen.

La evidencia contra este mito es tan abrumadora que bordea en lo absurdo para que los grupos anti-armas traten de perpetuarlo.

Existen cienes de miles de leyes federales y estatales sobre las armas. El Acta de 1968 sobre Control de Armas (Ley Pública 90-618, 18 U.S.C. Capítulo 44) prohibe a las personas convictas, o bajo acusación de crímenes castigados por más de un año en prisión, fugitivos, a los que usan drogas ilegales, inmigrantes ilegales, atrasados mentales, y algunos otros tipos de gente, a que compren o posean armas de fuego. También prohíbe la venta de armas de fuego por correo; prohíbe la venta de armas de fuego entre residentes de diferentes estados que no son concesionarios; prohíbe la venta al detalle de pistolas a personas menores de 21 años y rifles y armas de calibre corto a personas menores de 18 años; y prohíbe la importación de armas de fuego "que no son reconocidas generalmente como particularmente compatibles o fácilmente adaptables para propósitos deportivos.". Así mismo, el Acta estableció el actual sistema para el licenciamiento de concesionarios de armas de fuego. Considera las siguientes fallas del control de armas:

A menos que sea especificado de otra manera, el registro de crímenes proviene del FBI Uniform Crime Reports.

La prohibición de la venta de armas en Washington, D.C. entró en efecto en 1977 y ya en los años 90s el índice de homicidios se había triplicado. Durante los años que siguieron la prohibición, la mayoría de los asesinatos, y todos los asesinatos con armas de fuego, en la ciudad fueron cometidos con pistolas.1

En 1968 Chicago impuso el registro de pistolas, y los homicidios con pistolas siguieron en aumento. En 1982 Chicago impuso una prohibición similar a la de D.C. y sobre la siguiente década el número anual de homicidios ocasionados por pistolas se duplicó.2

En 1975 California aumentó el período de espera sobre la venta privada y al detalle de pistolas de cinco a 15 días (reducido a 10 días en 1996), prohibió las "armas de asalto"en 1989, y en 1990 sometió los rifles y escopetas al período de espera. Sin embargo, desde 1975 el índice anual de homicidios ha tenido un promedio arriba de 34% más alto que el índice del resto del país.

Maryland ha impuesto un período de espera y un límite a la compra de pistolas, prohibió varias pistolas pequeñas, restringió "armas de asalto", y reguló las transferencias privadas de armas de fuego entre miembros de familia y amigos, y aun así el índice de homicidios es 59% más alto que el índice del resto del país.

El índice de homicidio en general en las jurisdicciones que tienen las restricciones más severas a las armas de fuego y su posesión &endash; California, Illinois, Maryland, New Jersey, Nueva York y Washington, D.C. &endash; es 23% más alto que el índice el resto del país.

Nueva York ha tenido ley de registro de pistolas desde 1911, sin embargo, hasta que el Departamento de Policía de Nueva York comenzó un ataque al crimen a mediados de los 1990, el índice de crímenes violentos en la ciudad de Nueva York estaba entre los más altos de las ciudades de los Estados Unidos.

El Acta Federal de 1968 de Control de Armas impuso restricciones sin precedentes relacionadas a armas de fuego, en toda la nación. Sin embargo, comparado con los cinco años previos a la ley, el índice nacional de homicidios tenía un promedio de 50% más alto en los cinco años posteriores a la ley; 75% más alto durante los siguiente cinco años; y 81% más alto durante los siguientes cinco años después de eso.

Los estados donde se impuso el período de espera de acuerdo al Acta Brady han tenido mayores tendencias criminales que otros estados. Otras fallas del período de espera federal impuesto son anotadas en la Fábula V que sigue: "El período de espera de cinco días de la Acta Brady y la ley sobre "armas de asalto" han hecho disminuir el crimen".3

Pongan a los criminales violentos detrás de las rejas y manténgalos allí --- En 1991, 162,000 criminales que fueron puestos en período probatorio en lugar de estar en prisión cometieron 44,000 crímenes violentos durante su período probatorio. En 1992, criminales que fueron puestos en período probatorio cometieron 46,000 crímenes violentos estando bajo supervisión en la comunidad por un promedio de 13 meses.4 Veintiún por ciento de personas involucradas en crímenes asesinatos delincuenciales de oficiales del orden durante la última década ocurrieron mientras estaban en probación o libertad condicional al momento del asesinato de los oficiales.5

Ponga en práctica la ley en contra de los criminales con pistolas &endash; El éxito del Proyecto Exilio de Richmond, Virginia, fuertemente apoyada por la NRA, ha llamado la atención de la Administración, Miembros del Congreso, alcaldes de grandes ciudad, y de criminologistas. El Proyecto Exilio es un esfuerzo federal, del estado y local, liderado por la Oficina del Fiscal General en Richmond, que sentencia a los felones convictos de posesión de pistolas a un mínimo de cinco años en prisión. Como consecuencia de la puesta en vigencia del Proyecto Exilio el índice de homicidios por armas de fuego ha disminuido en cerca del 40%.6 En reconocimiento al éxito del programa, en 1998 el Congreso aprobó $2.3 millones para implementar el Proyecto Exilio en Philadelphia, Pa., y en el Condado de Camden, N.J.

1. Departamento de Policía Metropolitana del Distrito de Columbia.

2, Dataset de Homicidios de Chicago.

3. Estadísticas del Buró de Justicia, "Estadísticas Históricas sobre Prisioneros en Instituciones Estatales y Federales, Final de Años 1925-1986" y "Poblaciones Correccionales en los Estados Unidos, 1987-1994."

4. Departamento de Justicia\, "Violadores del Período Probatorio y Libertad Condicional en Prisiones Estatales, 1991."

5. FBI, " Oficiales de la Ley Matados y Agredidos, 1995," p; 36,

6. Oficina del Procurador General de los E.E.U.U., Richmond, Va,

Fábula V

El período de espera de 5 días del Acta Brady y la ley de "armas de asalto" han hecho disminuir el crimen.

Grupos anti-armas y la Administración Clint-Gore han tratado de dar crédito a esas dos leyes, y por lo tanto a ellos mismos, por la disminución del crimen. Sin embargo, el crimen violento comenzó a declinar nacionalmente durante 1992,1 y el Acta Brady no entró en efecto hasta 28 de Febrero, 1994, y la ley sobre "armas de asalto"hasta el 13 de Septiembre, 1994.

El crimen en América declinó por varias otras razones. La ciudad de Nueva York, que cuenta por el 9% de todos los crímenes violentos en los Estados Unidos durante 1991, ha disminuido el crimen violento en 42%,2 con la mayor parte de la disminución atribuido al ampliamente reconocido ataque a una amplia gama de crímenes y la puesta en práctica de nuevas estrategias policiales del Departamento de Policía de Nueva York.3 El índice de encarcelamiento ha aumentado 62% nacionalmente desde 1991.4 Y los criminalogistas han hecho notar que durante los años 1990 la población de los Estados Unidos, y más notoriamente que la membresía de las pandillas de drogas ha envejecido y se convierten menos propensos a la violencia.5

Le ley de "armas de asalto" ha sido irrelevante en la disminución del crimen.. No solamente la ley entró en efecto mucho después de que la disminución comenzara, las "armas de asalto" eran y son usadas solamente en un pequeño porcentaje del crimen violento.6 Las "armas de asalto aún son ampliamente disponibles en el mercado comercial, debido a un aumento de la producción antes de que la ley federal interrumpiera su fabricación. Además, la ley permite la fabricación de armas de fuego que son idénticas a las "armas de asalto", a excepción de una o más características esencialmente cosméticas.7

El período de espera del Acta Brady nunca fue impuesto en muchos de los estados y ciudades de alta incidencia de crimen; sin embargo, fue impuesta en estados de baja incidencia criminal. Dieciocho estados y el Distrito de Columbia siempre han sido exentos del período de espera,8 debido a que ellos ya tenían leyes más restrictivas cuando entró en vigencia el Acta Brady.9 Esas áreas cuentan por el 60% de todos los asesinatos y otros crímenes violentos en los Estados Unidos.10 Más aún, durante los cinco años que el período de espera estuvo en vigencia, más de una docena de otros estados se volvieron "exentos de Brady", al adoptar leyes de chequeo instantáneo apoyadas por el NRA o modificando regulaciones de compra pre-existentes.

Aún en estados donde el período de espera del Acta Brady estaba en vigencia, los criminales no fueron impedidos de obtener pistolas. Solamente 7% de criminales de carrera armados y 7% de "predadores con pistola" obtuvieron armas de fuego de las tiendas de armas con licencia.11 Ochenta y cinco por ciento de los jefes de policía dicen que el período de espera del Acta Brady no detuvo en nada a los criminales de obtener pistolas.12 De acuerdo al Buró de Estadísticas de Justicia (BJS), las estadísticas de denegación de compra de pistolas a menudo citadas por el Presidente Clinton y Hadgun Control, Inc., "no indican si los compradores denegados obtuvieron una arma de fuego a través de otros medios".13

Para resumir las fallas del período de espera, los Profesores James M.Jacobs y Kimberley A. Potter de la Universidad de Nueva York escribieron: "Es difícil ver a la ley Brady, proclamada por muchos políticos, los medios de comunicación, y Handgun Control, Inc. como un importante paso para mantener las pistolas fuera del alcance de personas peligrosas e irresponsables, sino más bien como nada más que un apaciguamiento del miedo general al crimen".14

Los períodos de espera y otras leyes que demoran la compra de pistolas nunca han reducido el crimen. Históricamente, la mayor parte de los estados con estas leyes han tenido mayores índices de crimen violento que otros estados, y han sido más propensos a tener índices de crimen y asesinatos más altos que los índices nacionales. A pesar del período de espera de 15 días (reducido a 10 días en 1996) y a la prohibición de las "armas de asalto", los índices de crimen violento y asesinados en California han promediado un 51% y 38% más alto que el resto del país durante los 1990s.15 Cuando el Congreso aprobó la ley Brady, ocho de los 12 estados que han tenido índices de crimen y asesinatos más altos que el índica nacional, y nuevo de los 16 estados que han tenido índices de asesinato más altos que el índica nacional, fueron los estados que han demorado la compra de pistolas.16

En los primeros dos años de la ley Brady, el índice de asesinatos en general en los estados sujetos al período de espera de la ley Brady se comparó desfavorable a los otros estados, disminuyendo 9% versus 17% in los otros estados.17 Hasta el investigador anti-armas David McDowell ha escrito que " los períodos de espera no tienen influencia ni en los homicidios por pistolas o suicidios por pistolas.18 Y Sara Brady de Handgun Control Inc. ha admitido que el período de espera "no es una panacea. No va a parar los crímenes pasionales o crímenes relacionados con la droga".19

El período de espera del Acta Brady también conllevó a menos arrestos de compradores ilegales, comparado con el chequeo instantáneo apoyado por la NRA. Por ejemplo, entre noviembre de 1989 y agosto de 1998, en Virginia, el sistema de chequeo instantáneo permitió el arresto de 3,380 individuos, incluyendo 475 personas buscadas por la justicia.20 La General Accounting Office (GAO) [Oficina General de Cuentas] encontró que durante los primeros 17 meses solamente siete individuos fueron convictos de intento ilegal para comprar pistolas.21 El Departamento de Justicia, citando estadísticas de la Oficina Ejecutiva de Abogados de los Estados Unidos, expresó que durante los años fiscales 1994-1997 solamente 599 individuos fueron convictos de suministrar información falsa en los formularios federales 4473 (usado para documentar la compra al detalle de armas de fuego) o en las formas de aplicación Brady para la compra de pistolas.22

La gran mayoría de las personas que aplicaron para comprar pistolas bajo el período de espera del Acta Brady eran personas respuetuosas de la ley. La oficina del GAO reportó que durante el primer año de vigencia del período de espera del Acta Brady. , 95.2% de las aplicaciones para compra de pistolas fueron aprobadas sin ningún tropiezo. De las aplicaciones denegadas, casi la mitad fue debido a multas por infracciones de tráfico o problemas administrativos con las aplicaciones (incluyendo el enviar las formas a las oficinas legales equivocadas). En muchas ocasiones ciudadanos respetuosos de la ley fueron incorrectamente denegados como "criminales", porque sus nombres o su información vital era similar a la de algún criminal, y rebotados como "falso hit" durante el chequeo de los registros. La GAO ha hecho notar que las denegaciones reportadas por BATF en su estudio a lo largo de un año, que el Acta Brady "no refleja el hecho de que algunas aplicaciones originalmente denegadas fueron aprobadas posteriormente, después de algunos procedimientos administrativos o de apelación".23

Debido a enmiendas apoyadas por la NRA hechas al proyecto Brady antes de que pasara como ley en 1993, el período de espera del Acta Brady fue reemplazado en noviembre de 1998 por un sistema de chequeo instantáneo en toda la nación.24 Sin embargo, en junio de 1998 el Presidente Clinton y los grupos anti-armas anunciaron su deseo de que el período de espera continuara permanentemente a la par con el cheque instantáneo. El Asesor a la Casa Blanca Rahm Emanuel aseveró falsamente el 14 de junio de 1998, que, "El período de espera de cinco días fue establecido como un período de enfriamiento de los crímenes pasionales".25

Tal como claramente lo indica la inclusión de la enmienda del chequeo instantáneo, sin embargo, el Acta Brady fue impuesto no para un "período de enfriamiento", sino para obstaculizar el chequeo de registros de criminales, fugitivos y otras personas prohibidas de comprar armas. Más aún, durante las sesiones del congreso donde se discutió el proyecto de ley Brady el 30 de septiembre de 1993, la Procuradora de Justicia Eleanor Acheson testificó por el Departamento de Justicia diciendo que no existían estadísticas para sustentar los reclamos de que las pistolas eran usadas para cometer crímenes inmediatamente después de éstas haber sido compradas.26

Emanuel también expresó que, "Basados en investigaciones de la policía, el 20% de las pistolas compradas que son usadas para cometer crímenes son compradas dentro de una semana de la ocurrencia del crimen". Pero esto era una exageración típica de los partidiarios anti-armas: BATF reporta que el promedio de tiempo entre la compra de una pistola y el seguimiento de su pista en una investigación de asesinato era más de seis años.27

La Administración Clinton-Gore y los grupos anti-armas quieren que el período de espera porque eso complica el proceso de compra de una pistola y por lo tanto disuade al comprador de pistola potencial. Un período de espera también puede imposibilitar a una persona de comprar inmediatamente una pistola que necesita para protección, pero Handgun Control se opone al uso de armas de fuego para protección, reclamando que "la única razón para que la ciudadanía civil tenga una pistola es para propósitos deportivos"28 y que la defensa personal "no es un derecho constitucional garantizado federalmente".29

1. Reportes Uniformes sobre Crimen. Buró Federal de Investigación,

2. Ibid.

3. Clifford Krauss, "La Mayor Disminución del Crimen Violento en Nueva York desde '72; Analistas Comienzan a Dar Crédito a las Nuevas Estrategias de la Policía", The New York Times, Dic. 31, 1995, p. 32.

4. Encarcelamiento: Estadísticas del Buró de Justicia, Populaciones Correccionales en los Estados Unidos; Crimen; FBI,

5.Clifford Krauss, "New York Observa la Mayor Disminución en la Tasa de Crimen Violento desde '71, New York Times, Dic. 31,1995, p. 1

6. Estadísticas del Buró de Justicia, "Pistolas utilizadas en Crimen", Julio 1995, NCJ-14820; Gary Kleck, Punto Negro, Pistolas y Violencia en América (N.Y: Aldine de Gruyter, 1991), pp. 70-76; Kleck, Enfocando las Armas Pistolas como Blanco: Armas de Fuego y Su Control (N.Y.: Aldine de Gruyter, 1997), p, 112,

7.18 U.S.C. 921(a)(30).

8. Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego.

9.18U.S.C.922(s)(l)(D).

10. Data: FBI, "Crimen en los Estados Unidos 1996," pp. 64-71.

11. Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, "Protegiendo América; La Efectividad del Estatuto de la Carrera The Effectiveness of the Federal Armed Career Criminal Statute," 1992, p. 28; James D. Wright and Peter H. Rossi, Armado y Considerado Peligroso: Un Estudio sobre los Delincuentes y sus Armas de Fuego, (N.Y.: Aldine de Gruyter, 1986), p. 187.

12. Asociación Nacional de Jefes de Policía, encuesta de membresía. Mayo 1997.

13. "Chequeos Previo a la Compra de Armas de Fuego ," NCJ-162787, Feb. 1997, p. 1.

14. "Manteniendo las Pistolas fuera de las "Manos" Equivocadas: La Ley Brady y los Límites de Regulación El Diario de Ley Criminal y Criminología, Vol. 86, (Otoño 1995);

15. FBI

16. FBI, 1992 data.

17. FBI, 1993-1995 data.

18. "Efectos Preventivos de Regulaciones de las Armas de Fuego sobre Mortalidad por Lesiones," preparado para la reunión anual de la Sociedad Americana de Criminología, 1993,

19. Diana McLellan, "Sonriendo Nuevamente," The Washingtonian. Marzo 1991, p, 164;

20. Policía Estatal de Virginia.

21. "Implementación del Acta Brady sobre Prevención de Violencia por Pistolas" GAO/GGD 96-22, pp. 8,44-4S,

22. Carta del Procurador General Asistente en funciones General John C, Keeney al Sen, Richard J. Durbin (D-III.), Dic. 24, 1997,

23. '' Implementación del Acta Brady sobre Prevención de Violencia por Pistolas" " GAQ/GGD-96-22, pp, 30 32, 64-66.

24. Introducido a la Casa de Representantes por Rep. George Gekas (R-Penn,), ahora18 U,S,C, 922(t),

25. NBC's "Encuentro con la Prensa" (Meet the Press).

26. Testimonios ante el Sucomité de Justicia sobre Crimen y Justicia Criminal, Sept. 30,1993.

27. Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (BATF) y la Universidad del Noreste (Northeastern University) "Identificación de los Patrones de Tráfico de Armas de Fuego: Implicaciones para Implementar Estrategias Específicas," Tabla 3,

28. Sarah Brady, "Manteniendo viva la batalla". Tom Jackson, La Tribuna de Tampa, Oct. 21 1993,

29. Dennis Henigan, USA Today, Nov. 20, 1991,

Fábula VI

Ya que los accidentes con armas de fuego son un gran problema en crecimiento, necesitamos leyes que regulen cómo la gente guarda sus armas de fuego.

Por el contrario, los accidentes fatales por armas de fuego en los Estados Unidos han decrecido dramáticamente de año en año, y de década en década.1 Hoy por hoy existe el índice más bajo en toda la población y en los niños en particular, y las armas cuentan solamente por 1% de los accidentes fatales. Es más común que hayan accidentes fatales que involucran, o son debido a, accidentes de tránsito, caídas, fuegos, envenenamientos, ahogamientos, asfixia por ingerir objetos, y errores admitidos durante atención médica.2 Desde 1930, la población de los Estados Unidos se ha más que duplicado, el número de armas de fuego de uso privado se ha más que cuadruplicado, y el número anual de accidentes fatales por armas de fuego ha disminuido en un 65%.3 Entre los niños, los accidentes fatales por armas de fuego disminuyeron 24% durante 1997 y 75% desde 1975.4

Los activistas anti-armas exageran en un 500% el número de muertes relacionadas con armas de fuego sucedidas entre niños, al contar muertes entre personas menores de 20 años como muertes de "niños".5 En algunos casos, ellos han pretendido que personas menores de 25 años son niños, y Handgun Control, In., en por lo menos una ocasión pretendió que cualquiera que fuera menor de 35 años era un "niño".6

Cuando los activistas anti-armas mal representan las estadísticas de accidentes u otros, y aun así no logran asustar a la gente para que no mantengan pistolas en sus casas, entonces ellos cambian su atención al almacenamiento de pistolas. Las leyes de "Almacenamiento Mandatorio" (que requieren que todos los dueños de pistolas guarden sus armas de fuego sin cargar y enllavadas), y las leyes de "enllavar el gatillo" (que requiere algún tipo de llave que debe ser suministrado con cada pistola que se vende), son diseñadas para prohibir o por lo menos, desalentar a la gente de comprar sus armas de fuego para protección contra los criminales, razón más común por la cual la gente compra armas de fuego en estos días.

La NRA se opone a dichas leyes porque sería irrazonable y potencialmente peligroso establecer un tipo de almacenamiento para que todos los dueños de pistolas cumplan con ese requisito. Los dueños de pistolas tienen que considerar individualmente diferentes factores para determinar la mejor manera de guardar sus pistolas. Esa decisión es mejor hecha en la casa, no en la legislatura. Las leyes sobre cajas de seguridad para guardar armas y llaves para los gatillos han existido en el mercado por años, por supuesto, y se mantienen disponibles para los que decidan que comprarlas está de acuerdo con sus necesidades individuales.

Las leyes de almacenamiento y llaves para gatillo también pueden darle a la gente la falsa impresión de que es seguro depender en dichos artefactos, en lugar de las prácticas apropiadas para manipular las armas de fuego. Los artefactos mecánicos pueden fallar y muchas llaves de gatillo son de peligro cuando se instalan en armas de fuego cargadas.

El almacenamiento obligatorio también sería virtualmente imposible de hacer cumplir sin violar la Cuarta Enmienda que protege contra los registros irrazonables. Los americanos dueños de pistolas y los amantes de las libertades civiles están en pleno conocimiento de que una ley de almacenamiento obligatorio fue precursora de la prohibición de la posesión de pistolas en todo el país en Gran Bretaña.

La mayoría de los estados tienen penas por ocasionar peligro imprudentemente, por medio de las cuales si un adulto es encontrado culpable de negligencia en el almacenamiento de una arma de fuego éste puede ser procesado por ofensa criminal. Los dueños de armas responsables guardan sus armas en lugares seguros, de acuerdo con sus propias necesidades. Las personas irresponsables no van a cambiar su manera de ser solamente por una ley que reitera sus responsabilidades inherentes.

La NRA reconoce que la educación debe ser la llave para disminuir los accidentes por armas de fuego. La red de la NRA de 39,000 Instructores y Entrenadores Certificados entrenan a cienes de miles de dueños de pistolas cada año. Además, el premiado programa de educación Eddie Eagle® GunSafe Education de la NRA para niños pre-kinder a 6to año de primaria ha alcanzado a más de 12 millones de jóvenes en toda la nación. El Home Firearm Safety Manual [Manual de Seguridad de Armas de Fuego en la Casa] de la NRA recomienda que "El almacenamiento adecuado de las armas de fuego es la responsabilidad de todos los dueños de pistolas", y que los dueños de pistolas deben "guardar sus pistolas de manera que éstas no sean accesibles a personas que no las saben o no están autorizadas para usarlas".

1. CConsejo Nacional de Seguridad "Realidad sobre Accidentes; Edición 1997," pp. 42-43 .

2. Centro Nacional de Estadísticas de Salud, "Muertes por 282 Causas Seleccionadas" 1996,

3. Población: Buró del Censo; armas de fuego; Buró de Alcohol, Tabaco, y Armas de fuego; accidentes; Centro Nacional para Estadísticas en Salud.

4,. Centro Nacional para Estadísticas en Salud

5. Por ejemplo, El Fondo para la Defensa PSAs de los Niños en el aire durante los finales de 1960,

6. Gary Kleck, Pistolas como Blanco: Armas de Fuego y su Control (N.Y; Aldine de Gruyter, 1997), pp. 299-300.

Fábula VII

El permitir que la gente porte armas para protección ocasionará más violencia y daños.

La retórica anti-armas es de lo más extravagante cuando se discute el tema del leyes sobre derecho a portar armas, bajo las cuales la gente puede obtener permisos para portar armas de fuego oculta para protección contra los criminales. Por años, los que apoyan el control de pistolas han tratado de convencer al público de que la persona promedio no es lo suficientemente inteligente, ni segura ni lo suficientemente responsable, para confiarle con armas de fuego, especialmente en lo que concierne al uso de armas de fuego para protección.

En su libro Más Pistolas, Menos Crimen, el Prof. John R. Lott, Jr., (Chicago: Editorial de la Universidad de Chicago, 1998) nos da el estudio más completo de las armas de fuego y crimen que se haya llevado a cabo, y desacredita completamente esas aseveraciones.

Lott examinó, con su ojo de economista, un monte de datos del tamaño del Monte Everest, pasando desde encuestas sobre posesión de pistolas hasta datos del FBI sobre el crimen para cada uno de los 3,045 condados de la nación, en un período de 18 años. En su análisis incluyó muchas variables que pueden explicar el nivel del crimen &endash; factores tales como ingreso, pobreza, desempleo, densidad de población, índice de arrestos, índices de condenas y duración de las sentencias de prisión.

Con 54,000 observaciones y cienes de variables disponibles durante el período de 1977 a 1994, la investigación de Lott resulta en la acumulación de datos más grande que se haya tenido antes para cualquier estudio sobre el crimen, más aún para el estudio del control de armas. Y, a diferencia de muchos que respaldan el control de armas que se disfrazan de investigadores, Lott, de su propia voluntad, ha puesto sus datos a la disposición de cualquier académico que lo solicite.

"Muchos factores influencian el crimen" escribe Lott, "siendo lo más importante los índices de arresto y condena", Sin embargo, "las leyes sobre pistolas no ocultas discretamente también son importante, y ellas son la manera más costo-efectiva para reducir el crimen".

Las leyes de permisos de ocultación discreta o "debe-usar" reducen el crimen violento por dos razones. Reducen el número de intento de crimen porque los criminales no pueden saber cuál víctima potencial está armada y puede defenderse. Segundo, las encuestas nacionales de víctimas de crimen muestran que las víctimas que usan armas de fuego para defenderse son estadísticamente menos propensas a sufrir daño. En resumen, las leyes que permiten portar armas ocultas detienen el crimen, porque aumentan el riesgo del criminal si deciden llevar a cabo sus intenciones.

La investigación de Lott muestra que los estados con el mayor número de propietarios de pistolas también tienen la mayor disminución en el crimen violento. Y, es en las comunidades urbanas, de alto índice de crimen que tienen una gran minoría de población que experimente la mayor reducción en crimen violento cuando los ciudadanos respetuosos de las leyes son permitidos a portar pistolas ocultas.

Lott encontró "una relación fuertemente negativa entre el número de ciudadanos respetuosos de las leyes con permisos y el índice de crimen --- entre más gente obtiene permisos hay una mayor disminución en los índices de crímenes violentos". Además, encontró que el valor de las leyes que permiten portar armas aumenta al correr del tiempo. "Por cada año adicional que la ley de portar armas ocultas está en vigencia la tasa de asesinatos disminuye en un 3%, la violación en un 2%, y los robos por encima del 2%, escribe Lott.

Las tasas de asesinatos disminuye cuando ya sea más mujeres o más hombres porten pistolas ocultas, pero el efecto es especialmente pronunciado para las mujeres", anota Lott. "Una mujer más que porte una pistola oculta reduce la tasa de asesinato de mujeres tres a cuatro veces más que lo que se reduce la tasa de asesinato de hombres si un hombre más llevara una pistola oculta".

Mientras que las leyes que permiten el portar armas condujeron a que menos gente fuese asesinada (Lott un efecto disuasivo igual para los asesinatos cometidos con o sin pistolas), el aumento de pistolas ocultas "no aumenta el número de muertes accidentales o suicidios con pistolas".

Lott encontró que los beneficios de las pistolas ocultas no se limitan a los que las portan. Otros se benefician gratis de los esfuerzos de sus conciudadanos que combate el crimen". Y los beneficios "no se limitan a las personas que comparten las características de esos que portan las pistolas". El ejemplo más obvio de lo que Lott llama el efecto "halo", es la disminución de asesinatos de niños que siguió a la adopción de las leyes nondiscretionary. El armar a las personas mayores no solamente provee protección directa a esos niños, sino que hace que los criminales dejen el área".

Cuán incontestable es el mensaje de Lott? Qué tan amenazante es su investigación para esos que desarmarían al pueblo Americano? Él dedica un capítulo entero de "Más Armas, Menos Crimen" a refutar los ataques dirigidos a su estudio y a él personalmente. El recuerda como SusanGlick, del Centro Anti-armas de Políticas de Violencia, quien públicamente denuncia que su estudio "está lleno de fallas" sin siquiera haber leído una palabra del mismo.

Este tipo de ataques infundados y anti-éticos desgraciadamente son muy comunes. El Criminologista Gary Keck explica por qué: "Abatidos por una década de investigación que contradice la premisa central en que se fundamenta el control de armas de hecho, los defensores han decidido aparentemente luchar más exclusivamente en un campo de batalla emocional, donde uno aterroriza el propósito de otro por sumisión en lugar de persuadirlos honestamente con evidencia creíble.1

El profesor de leyes e investigador sobre asuntos de armas de fuego David Kopel anota, "Siempre que una legislatura estatal considera un proyecto de ley sobre portación de armas, los oponentes típicamente advierten sobre horribles consecuencias. Los que portan permisos pueden hacerse trizas en una disputa de tráfico, mientras que los que quieren ser Rambo balean a los transeúntes durante incompetentes atentados de frustrar el crimen. Pero dentro del año de la ocurrencia, el asunto desaparece del radar de los medios de comunicación, mientras que los defensores del control de armas en la legislatura concluyen que la ley no era tan mal después de todo".2

Treintiun estados actualmente tienen leyes de portación de armas. La mitad de la población de los Estados Unidos, incluyendo 60% de los dueños de pistolas, viven en estados que respetan el derecho a portar armas. Veintidós estados han adoptado el derecho a portar en los últimos 10 años, 11 en los últimos tres años. En cada caso, los activistas anti-armas y los políticos han predicho que el permitir que ciudadanos respetuosos porten armas resultaría en más violencia. Típico de este tipo de propaganda, el Representante de la Florida Michael Friedman dijo, "Tendremos calamidades y carnicerías, el conteo de los cadáveres se aumentará y veremos más y más gente tratando de actuar como super policías".3 Similarmente, el Sheriff del Condado Broward, Nick Navarro dijo, "Esto nos podría llevar 100 años atrás en el tiempo a la época del oeste salvaje".4 Pero desde que la Florida adoptó el derecho a portar armas en 1987, la tasa de homicidios ha disminuido 40%, mientras que a nivel nacional la tasa de homicidio ha disminuido 21%.5

Ee acuerdo a l Departamento de Estado de la Florida, menos de dos un-ciento de 1% de licencias de portación en la Florida han sido revocadas por crímenes con armas de fuego cometidos por personas con licencia para portar,.

Contrario al cuadro pintado por los grupos anti-armas, la evidencia respalda el valor de las leyes del derecho a portar y el alto estándar de conducta entre las personas que portan armas de fuego legalmente es extraordinario y continúa aumentando.

1. Gary Kleck, "Razones para el Escepticismo sobre los Resultados de una Nueva Encuesta sobre: La Incidencia de Violencia por Pistolas entre la Juventud", La Perespectiva Pública, Sept./Qct; }1993. 2. Dayid Kopel, "El Triunfo no Publicado de los Permisos para Portar Armas Ocultas" Policy Review, Julio-Agosto 1996, p.9.

3. Jim Myers, "Críticos, la policía tema 'calamidad y carnicería'" USA Today, Oct. 1, 1997

4. Ibid44

5. Reportes Uniformes del Crimen del FBI.

Fábula VIII

Deberíamos de prohibir todas las armas que no tienen un legítimo propósito deportivo.

Los activistas del control de armas pretenden de que existen cosas como armas "ilegítimas" y "legítimas", y entonces ellos mismos se reconocen como "razonables" en su deseo de dejar fuera de la ley solamente el primer grupo &endash; esas que ellos, los medios de comunicación y políticos cínicos diabolizan como "armas de asalto", "Especiales de los Sábados por la Noche", o "pistolas basura"

Esa pretensión tiene una falla obvia: cualquier arma de fuego, sin tomar en cuenta tipo, tamaño, calibre, costo o apariencia, puede ser, y lo es en la mayoría de los casos, usada para propósitos legítimos. A pesar de las fuertes imágenes lanzadas al aire por los noticieros nocturnos y de los programas de televisión con orientación de violencia, las pistolas de todo tipo son usadas adecuadamente mucho más de los que son mal usadas, porque existen más dueños de pistolas de buena reputación que de los malos o irresponsables.. Y a pesar de los reclamos de lo contrario expresados por los grupos anti-armas, no existe ninguna pistola, o tipo de pistola que los criminales prefieran en general.1

Philip Cook, un criminologista de larga trayectoria como partidario del control de armas, ha rechazado la teoría de "pistola prohibida". De veras, parece dudoso de que existan pistolas que sean de "ninguna utilidad" para los dueños legítimos, pero si de utilidad para los criminales, escribió Cook. "Toda arma que pueda ser usada en defensa propia tiene un propósito legítimo, y por lo tanto no es "de ninguna utilidad". Similarmente, cualquier arma que pueda ser usada para el crimen también puede ser usada en defensa propia".2

¿Por qué los grupos anti-armas de estos tiempos hacen campaña para prohibir solamente ciertos tipos de armas, usualmente definidos arbitrariamente? Porque han visto incrementar una tendencia de desarme de la ciudadanía civil in otros países, tales como Australia e Inglaterra.

Los primeros que fueron blanco fueron las pistolas, presentadas como las armas de los criminales, versus los rifles y armas cortas, presentadas como las pistolas (armas) de los deportistas. (Esto a pesar del amplio uso de las pistolas para protección personal y para deportes). Al fallar sus ataques en contra de las pistolas, los activistas anti-armas después concentraron sus ataques hacia las pistolas compactas, de pequeño calibre, las que ellos etiquetaron de "Especiales de Sábado por la Noche".

Después, a finales de los 1980s, el líder de uno de los grupos anti-armas convenció a sus compañeros de que disminuyeran la atención hacia las pistolas a favor de una nueva oportunidad de ataque. "El tema de la restricción sobre las pistolas se mantiene consistentemente como un tema no existente entre una vasta mayoría de los legisladores, la prensa y el público", escribió Josh Sugarmann, defensor de los grupos anti-armas. Las armas de asalto "son un tópico nuevo". La apariencia amenazadora de las armas, sumado a la confusión del público sobre las armas completamente automáticas versus las armas de asalto semi-automáticas &endash; cualquier cosa que parezca una arma automática (machine gun) se presume que es una arma automática --- solamente puede aumentar que el público apoye las restricciones sobre estas armas... (El énfasis proviene del original).3

El Sr. Sugarmann anota que los grupos de control de armas consiguen notoriedad cuando "ocurre algo realmente horrible". Entonces, en 1989, un vagabundo que se había escurrido del sistema de la justicia varias veces usó un rifle semi-automático en múltiples tiroteos en Stockton, California. Los activistas anti-armas, políticos y reporteros pusieron las pistolas en el horno trasero y lanzaron una campaña contra las "armas de asalto".

Poniendo en práctica su lógica de armas "ilegítima", los anti-armas reclaman que los reflies semi-automáticos eran las "armas escogidas" por los criminales, a pesar de los informes de las autoridades locales y estatales que muestran que dichas pistolas fueron usadas en pequeños porcentajes de crímenes violentos.

El Pesidente Clinton firmó la prohibición de las "armas de asalto" que entró en vigencia en Septiembre de 1994, prohibiendo a los fabricantes el incluir características tales como montaduras de bayonetas y supresores rápidos ("flash") en varios rifles semi-automáticos, con similares restricciones sobre las escopetas y las pistolas. Considerando que no se habían cometido crímenes previamente con bayonetas montadas en los rifles, y los criminales no se beneficiaban de ninguna manera de ninguna de estas características prohibidas por la ley, la ley era puramente política en motivación y consecuencias.

Con la ley de "armas de asalto" en los libros, los partidarios del control de armas, quienes desde 1989 reclaman que esas pistolas eran las "armas de preferencia" entre los criminales cambiaron su tonada de la noche a la mañana. Empezaron a reclamar, como lo habían hecho durante los comienzos y mediados de los 1980s, que las pistolas compactas eran las "armas de preferencia" . El término de "Especial del Sábado por la Noche", con sus raíces racistas,4 fue eliminado a favor de "pistolas basura", implicando que los próximas pistolas blanco para la prohibición eran solamente las pistolas menos costosas, y mal hechas. De hecho, la propuesta de ellos prohibiría las pistolas compactas irrespectivo de su precio o calidad.

Criminologistas de ambos lados del debate del control de armas han rechazado la noción de que las pistolas compactas son el arma de preferencia de los criminales y que las mismas no tienen ningún propósito legítimo. En el inicio del debate, La Fundación de la Policía reportó que la "evidencia claramente indica que la creencia de que las pistolas llamadas "Especial de Sábado por la Noche"(pistolas baratas) son usadas para cometer la gran mayoría de estos crímenes es mal intencionada y contraproducente" y que "pareciera contradecir la noción general de que las llamadas "Especial de Sábado por la Noche" son las armas favoritas para cometer crímenes".5

Recientemente, el criminoligsta Gary Keck observó que "la mayoría de las llamadas "Especial de Sábado por la Noche" (ESN) no son adquiridas o usadas para propósitos criminales. Leyes dirigidas específicamente contra las ESNs, dice Keck, "tendrían su mayor impacto en reducir la disponibilidad de las pistolas para autodefensa de la gente de bajo ingreso".6

Refutando la idea de que las pistolas compactas son de alguna manera inservibles para protección, Jaes J.Fotis, Director Ejecutivo de "Law Enforcement Alliance of America" una Alianza de 65,000n miembros, ha dicho: "Las pistolas de bajo calibre han sido portadas por oficiales defensores de la ley por años, generalmente como repuesto de sus pistolas principales. Estas pistolas son útiles para propósitos de protección por la capacidad de ocultarlas y sirve la función principal como "repuesto" si ocurre que uno es desarmado o si no tienes tiempo de recargar. No hay razón para creer que las pistolas de bajo calibre son menos útiles para protección cuando están en manos de ciudadanos respetuosos de la ley".7

Aparte de otras objeciones para prohibir cierto tipo de pistolas, también existe el tema de la futilidad de dicha política. Tal como concluye un estudio para el Instituto Nacional de Justicia, que dice: "No existe evidencia en ninguna parte para mostrar que reduciendo la disponibilidad de armas de fuego en general a su vez reduce su disponibilidad a personas con intenciones criminales; o que personas con intenciones criminales no serían capaces de armarse bayo cualquier otra restricción general sobre las armas de fuego".8 Además, una ley restringiendo ciertas pistolas, aunque fuese exitosa, podría ser contraproductiva. Como lo anota Gary Keck, los criminales a los que se les restringe la disponibilidad de algunas pistolas específicas sencillamente se cambiarían a otras pistolas, talvez más efectivas".9

1. Lista parcial: Gary Kleck, Pistolas como Blanco: Armas de Fuego y su Control (N.Y,; Aldine de Gruyter, 1997); Don B, Kates, et al., "Argumentos Problemáticos para Prohibir las Pistolas," El Gran Debate Americano sobre Pistolas (San Francisco: Instituto de Investigación del Pacífico para Políticas, 1997); Estadísticas del Buró de Justicia, "Pistolas Usadas en el Crimen ," Julio 1995; Joseph F. Sheley y James D. Wright, En la Línea de Fuego: Juventud, Pistolas y Violencia en América Urbana (N.Y: Aldine de Gruyter, 1995;) James D. Wright y Peter H. Rossi, "La Gran Guerra Americana contra las Pistolas: Algunas Implicaciones de la Política del Estudio del Delicuente," El Debate sobre Control de Pistolas: Usted Decide , Lee Nisbet, editor, (Buffalo: Libros Prometheus, 1990); Steven Brill, La Fundación de la Policía, Abuso de Armas de Fuego: Un Informe sobre Investigación y Política, 1977.

2. Phillip Cook, El 'Especial de la Noche del Sábado': Una Evaluación de Definiciones Alternativas desde la Perspectiva de Política", Diario de Ley Criminal y Criminología , 1981, p. 1737,

3. Josh Sugarmann, "Armas de Asalto y Accesorios en América", El Fondo para Educación para Terminar la Violencia por Pistolas y El Nuevo Vigilante de los Derechos", Sept. 1988, pp. 26 27.

4. B. Bruce Briggs, "La Gran Guerra Americana contra las Armas", The Public Interest 45 (Otoño 1976), p, 50,

5. Vea el pie de hoja no. 1, Brill, pp. v, 49.

6. Gary Kleck, Punto Negro (N.Y: Aldine de Gruyter, 1991), pp. 85-86.

7. Indigaciones vía telefónica

8. James D. Wright, et al., Bajo la Pistola: Armas, Crimen y Violencia en América (N.Y-Aldine de Gruyter, 1983), p. 138.

9. Vea Nota 1, Keck, p. 134.

Fábula IX

La violencia de las armas es una epidemia que puede ser curada con medidas de salud pública.

El Diccionario Webster's define una "epidemia" como algo que es prevalente y se esparce rápidamente entre muchos individuos en una comunidad al mismo tiempo". Obviamente, la violencia por pistolas ni es una epidemia, ni es ninguna que esté a la vista. No es prevalente; no afecta a todos los segmentos de la población de la misma forma, y, en lugar de ir en aumento rápido, ha venido disminuyendo desde los mediados 1980s.

Similarmente, las pistolas no causan violencia por armas. Solamente una fracción de 1% de los dueños de armas de fuego usa alguna vez sus pistolas para cometer crímenes y solamente una fracción del 1% de las pistolas es usada para cometer crímenes. También, el número de propietarios de armas de fuego ha aumentado consistentemente a través del tiempo, pero los niveles de crimen con armas de fuego ha fluctuado considerablemente.1 Además, una encuesta que compara las estadísticas de crímenes del FBI y la posesión de armas de fuego revela que la violencia relacionada con armas de fuego es menos prevalente en muchos estados y ciudades donde la posesión de armas es mayor.

De hecho, las pistolas detienen la violencia. Esto es demostrado tanto como la disminución de la incidencia de crimen en estados que permiten a los ciudadanos a portar armas de fuego para protección,2 así como por encuestas hechas a los delincuentes quienes indican que el temor que ellos tienen de encontrarse con ciudadanos armados causa que ellos no cometan algunos crímenes.3 Además, las mejores investigaciones indican que anualmente se usan armas de fuego aproximadamente 2.5 millones de veces en defensa propia, lo que significa tres a cinco veces más que los crímenes cometidos con armas de fuego.4

Sin embargo, los partidarios del control de armas que trabajan en el área de salud pública tratan de enmarcar el debate de las armas como si fuese una enfermedad y sus causas, y por lo tanto uno para la cual ellos son los mejores capacitados para resolverlo. En los 1980s, estos partidarios reconocieron que muy poco o nada existía sobre investigación de salud pública relacionada con violencia por armas. Debido a que la investigación sobre criminología ha fallado en respaldar sus partidarismo anti-armas, entonces alentaron a los investigadores de salud pública con este mismo pensamiento para que provean la base científica de esas ideas parcializadas. Concurrentemente, criminologistas anti-armas cuyas propias esfuerzos de investigación han fallado en justificar masivas restricciones sobre los dueños de armas de fuego vieron una nueva esperanza en la "ciencia" para estas restricciones que tratan la violencia relacionada con armas no como un problema de crimen, pero como un problema de salud pública.

Lo que ha seguido a lo anterior es un cúmulo substancial literatura con motivación política, científicamente ineptos, de partidarios de anti-armas, primeramente en forma de artículos y estudios publicados en revistas médicas, y entonces ampliamente y sin escepticismo reportado por los medios de comunicación. Algunos ecos de esta literatura incluyen a esos que alegan que el uso negativo de las armas de fuego pesa mas que los usos positivos por varias indicadores de comparación (i.e. 43:1, 3:1, 6:1, 18:1); dependiendo qué es lo que se compara.

La política parcializada y de pro control de armas de la agenda de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y otras entidades que financian estos artículos son parcialmente responsables de los bajo estándares académicos de los mismos. Como lo observa el abogado de derechos civiles Don B. Kates, "La literatura de los partidarios de los anti armas/salud es una literatura 'de sabios fabricados' en la cual algunos académicos "sabios" prostituyen la profesión, inventando sistemáticamente, mal interpretando, seleccionando, y manipulando datos para validar conclusiones políticas preconcebidos.5

En contraste con el vocero de grupos activistas anti-armas, quien ha aprendido a moderar su retórica por la política expedita, los partidarios de anti-armas/salud pública han hecho pocos esfuerzos por esconder sus sentimiento acerca de las armas. Como lo anota Gary Keck, "Entre los investigadores médicos, la posición política de los que abogan por el control de armas es ampliamente proclamada en editoriales publicados en revistas profesionales y en las declaraciones de las asociaciones a las cuales esos investigadores pertenecen...".6

Algunos ejemplos intructivos. En la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), el antiguo Cirujano General, Dr.C.Everett Koop y el entonces editor de JAMA, Dr. George D. Lundberg propusieron "un sistema de registro y licencia de pistolas para todos los dueños de pistolas y sus usuarios", incluyendo un requerimiento Orwelliano de que los dueños de pistolas "sean monitoreados en el uso de las armas de fuego".7 En el New England Journal of Medicine, su editor Jerome P. Kassirer, divagó "A pesar de las limitaciones de la propuesta de ley Brady, este es un comienzo razonable. Será que la aprobación de esta ley será el comienzo de una serie de estatutos más restrictivos? Si, podría ser, y debería ser". Sugeriendo que los grupos en pro del control de las armas adoptaran una táctica adopatada en parte por Handgun Control, Inc., el Dr. Kassirer escribió: "Los partidarios del control de armas no deberían de ser irreales, no obstante".

"En lugar de fijar su próximo interés en una prohibición total a la posesión de pistolas, ellos deberían tratar de diseñar propuestas que tuviesen el apoyo del público". Incluido en las propuestas Kassirer habían diseño de estándares obligatorios para las armas de fuego, llaves obligatorias en las pistolas, registro de armas de fuego y licenciamiento de todos los dueños de pistolas, sacando fuera de la ley la venta de armas de fuego semiautomáticas y otras medidas que las campañas anti-armas presionan para que se pongan en vigencia. "Si esas leyes fuesen puestas en vigencia podríamos medir su eficacia; si aun encontrásemos que son aceptadas habría justificación para apoyar sanciones más rigorosas".8

La clara parcialidad de los profesionales de la salud pública involucrados en la investigación relacionada con las armas de fuego, y de los hospitales que financian las investigaciones que ellos llevan a cabo, también es demostrada por su asociación casi universal con le HELP [Handgun Epidemic Lowering Plan] Network, que apoya la prohibición de las pistolas. La respuesta del fundador de ese grupo, la Dra. Catherine Kaufer Christoffel, a una solicitud hecha por el Dr. Edgar Suter, Presidente de Médicos para la Integridad en la Investigación de Políticas (Doctor for Integrity in Policy Research), para que participara en una reunión de la HELP Network en 1993, en la que participarían representantes del CDC es muy significativa. La Dra. Chirstoffel escribió: "The HELP Network utilizará un modelo de salud pública para trabajar para cambiar la actitud de la societas hacia las pistolas para que se vuelva socialmente inaceptables que los ciudadanos privados posean pistolas". "Su organización claramente no comparte estas creencias, y por lo tanto no cumple con el perfil requerido para participar en la reunión".9 Más recientemente, la Dra. Christoffel respondió a una carta abierta del Dr. Suter criticando al American Journal of Public Health por medio de la cual sugería que la gente "remueve el lodo" del grupo del Dr. Suter.

El Congreso ha tenido audiencias con relación al uso que el CDC hace de los impuestos de los contribuyentes por parte del CDC para financiar investigaciones anti-armas políticamente motivadas, y en 1996 aprobó una legislación restringiendo al CDC de usar fondos para apoyar a los grupos anti-armas. Desdichadamente, el CDC interpreta esta restricción con mente estrecha, prometiendo que el asunto del uso de fondos federales para propósitos políticos continuará por un buen tiempo. De cualquier manera, las audiencias y la acción del congreso ha puesto la atención en la impropiedad del uso de fondos públicos para propósitos políticos y el hecho que el crimen violente se mantiene como un asunto que debe dejarse a la policía, las cortes y al sistema de correcciones.

Tambien es importante notar que la Administrción Clinto-Gore han trabajado para evitar la acción del congreso para restringir al CDC de que continúe financiando las investigaciones anti armas. El Departmento de Justicia, a través de los Institutos Nacionales de Justicia, ahora está dando donaciones a los mismos investigadores anti-armas que previamente habían sido financiados por el CDC.

1. Armas de Fuego; Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego; crimenes; Reportes Uniformes de Crimen Buró Federal de Investigación.

2. John R. Lott, Jr., Más Pistolas, Comprendiendo el Crimen y Leyes de Control de Pistolas de Chicago, Prensa de la Universidad de Chicago, 1997), pp. 50-96.

3. James Wright, Peter Rossi, Armado y Considerado Peligroso: Una encuesta sobre Delincuentes y sus Armas de Fuego (N,Y: Aldine de Gruyter, 1.987), pp. 141-159.

4; Gary Kleck, 'Targeting Guns: Firearms and Their Control, (N.Y.: Aldine de Gruyter, 1997), p, 160: y vea Reportes Uniformes de Crimen Buró Federal de Investigación., Crimen en los Estados Unidos: 1996, Tablas 4, 20, 21, y 22.

5. Don B. Kates et al., "Pistolas y la Salud Pública: Epidemia de Violencia o Pandemia de propaganda ?'" Tennessee Law Review (Primavera 1995), p. 522.

6. Gary Kleck, Las Pistolas como Blanco: Armas de Fuego y Su Control, pp. 33-34.

7. C. Everett Koop y George D. Lunberg, "Violencia en América: Una Emergencia de Salud Pública", Revista de la Asociación Americana de Medicina (Journal of the American Medical Association), pp. 3075-3076 Junio 10, 1992,

8. Jerome P. Kissirer, Pistolas en la Casa," New England Journal of Medicine, pp. 1117-1118 Oct. 7,1993,

Fábula X

Los fabricantes de armas de fuego deberían de ser financieramente responsables por las acciones de criminales que hacen mal uso de las pistolas.

Durante los 1980s, los partidarios del control de armas promovieron demandas buscando que los fabricantes y vendedores de armas fueran estrictamente responsables por los daños que resultaren del mal uso, por terceras partes, de armas de fuego que funcionan adecuadamente y no tienen defectos de diseño o fabricación. El propósito de dichas demandas: lograr juicios legales de altas sumas de dinero contra los fabricantes y vendedores de armas de fuego, para sacarlos del negocio, o forzarlos a subir el precio de las armas de fuego por encima del presupuesto de la mayoría de los americanos.

El concepto de utilizar demandas judiciales para destruir una actividad protegida constitucionalmente viola los principios americanos existentes por mucho tiempo.. En el caso New York Times v. Sullivan (376 U.S. 254, 1964), la Corte Suprema mantuvo que juicios bajo la ley civil no pueden ser usados para hacer imposible que la libertad de prensa sobreviva. Esta decisión fue basada en el intento de los Creadores, con respecto a la Primera Enmienda, que los ciudadanos no deben ser castigados o sufrir financieramente por criticar a los oficiales de servicio público.

En su opinión concurrente, el Juez Hugo Black también aplicó este principio al derecho de mantener y portar armas. Parafraseando a St. George Tucker en "America's Blackstone", el Juez Black anotó, "Siempre Š que el derecho del pueblo a mantener y portar armas es, bajo cualquier color o pretexto, fuere prohibido, la libertad, si aun no ha sido aniquilada, está a un paso de la destrucción".

Los demandantes pueden demandar a un fabricante o vendedor de un producto por compensación por daños ocasionados por un producto defectuoso, el defecto representa un daño irrazonable al usuario, y el defecto causa el daño. Un producto debe ser considerado "defectuoso" si no opera razonablemente como el fabricante lo hubiese diseñado y fabricado, como lo esperaría cualquier cliente razonable, u otro producto del mismo tipo.

Sin embargo, los fabricantes no pueden ser responsables por daños que ocurren meramente porque un producto que opera adecuadamente es mal usado criminal o negligentemente. Las Cortes uniformemente han mantenido de que algún defecto debe existir en el producto al momento que fue vendido, y que el daño al demandante debe haber sido ocasionado por ese defecto.

Los tres elementos necesarios para adecuadamente establecer una buena causa de estricta responsabilidad son: (1) que las heridas resulten de una condición defectuosa del producto; (2) que la condición defectuosas haga al productos irrazonablemente peligroso, y (3) que la condición defectuosa existiese al momento en que el producto salió del control del fabricante". &endash; Riordam v.International Armament Corp., 477 N.E.2d 1293, 1298 (Ill. App.Ct.,1985).

Impertérritos, los litigantes y activitas anti-armas han tratado de llevar adelante varias teorías sobre la responsabilidad de productos perfectos alegando que los fabricantes y vendedores de armas de fuego son responsables por heridas que resulten del mal uso de las armas de fuego que no son defectuosas. Bajo dichas teorías, es irrelevante el hecho que el que haya ocurrido una herida haya sido el resultado de que un arma de fuego fue usada para cometer un crimen o por uso negligente. Se aduce que las armas de fuego son supuestamente "inherentemente defectuosas"porque la intención de su función. Se alega que los fabricantes son responsables porque ellos deberían de saber que un criminal puede hacer mal uso de una pistola, y se aduce que las armas de fuego son productos "socialmente inaceptables" cuyo riesgo hacia el pública pesa más que su utilidad en la sociedad.

Las Cortes correctamente han rechazado esas teorías, haciendo notar que las armas de fuego no son defectuosas si las mismas funcionan como es la intención; que el propósito de las armas de fuego es bien comprendido por la gente razonable; que la fabricación, venta y propiedad de armas de fuego son completamente legales, y que los intentos de declararlas como ilegales han sido rechazados por legislaturas;1 y que el mal uso de las armas de fuego es un factor determinante cuando se evalúa la culpa de las heridas relacionadas a las armas de fuego. Los siguientes pasajes de una decisión de Corte ilustra:

"[I] es decisión de la Legislatura el decidir si la fabricación, venta y posesión de armas de fuego es [sic] son legales. A la fecha, la fabricación, venta y propiedad de armas de fuego ha sido permitido legalmente". &endash; Forni v Ferguson, et al, 648 N.Y.S.2d 73,73-74 (N.Y.App.div. 1996).

"Uno no debe de apuntar una pistola hacia otro, pensando que no está cargada. Y uno no debe nunca de agravar el delito tirando del gatillo. Cuando estas reglas cardinales son violadas, la víctima tiene un caso cerrado contra el que disparó. Esa persona no tiene un caso en contra del fabricante de la pistola". &endash; Eichstedt v Lakefield Arms, No. 91-C-832, slip op.at 14 (E.D. Wis. Apr. 22, 1994)

"[La] mayoría de los legisladores piensan que dicha prohibición sería indeseable como asunto de política pública. La conclusión a que deberían de llegar las cortes es clara: los legisladores no piensan que los fabricantes de pistolas actúan irrazonablemente (o que son negligentes per se) cuando ellos ponen al mercado su producto para el público en general". &endash; Richman v. Charter ArmsCorp., No.82-1314 (E.D. La., 1983)

En un caso en 1998, en Oakland, California, una familia presentó una demanda en contra de Beretta U.S.A. Corp, reclamando que la muerte accidental de su hijo a manos de un amigo fue el resultado de la falta de una tecnología "personalizada"o de "armas inteligentes"Ðlo que podría haber prevenido que una pistola fuese disparada por una persona no autorizada. El caso reclamaba, también incorrectamente, que el arma de fuego no tenía un indicador de que el tambor estuviese cargado y que el manual del usuario contenía recomendaciones de seguridad inadecuadas. En su defensa Beretta demostró que la pistola tenía un indicador del tambor y que el dueño de la pistola había fallado en seguir las indicaciones de los procedimientos de seguridad delineados en el manual suministrado. Por una votación de 9 a 3, el jurado estuvo de acuerdo con Beretta, encontrando que la pistola no tenía defecto y que las recomendaciones de seguridad eran apropiadas. Encontró que la única causa significante del accidente fue la negligencia del dueño de la pistola y la de su hijo. &endash; Dix v. Veretta U.S.A., Corp. #750681-9 (California Superior Court, Alameda County).

Con las teorías "sin defectos" rechazadas universalmente por las cortes, un litigante anti armas recientemente concibió un giro mucho más ridículo y absurdo de ley: "responsabilidad colectiva". Bajo este concepto, las demandas podrían ser dirigidas en contra de todos los fabricantes de armas de fuego en grupo, alegando que cuando alguna arma de fuego es mal usada, cada fabricante debería pagar un porcentaje del total de los daños adjudicados como demandante, acorde con la proporción del mercado de armas de fuego que ellos tengan.

En 1998, varias ciudades, comenzando con Chicago y Nueva Orleáns, demandaron a fabricantes de pistolas juntos como un grupo por ventas anteriores que cumplían con las actuales leyes sobre pistolas. Estas ciudades están usando las cortes para eludir el proceso democrático a fin de aprobar prohibiciones de facto a las pistolas.

En Octubre de 1999, la primera de esas demandas fue ampliamente rechazada. La Corte de Apelaciones Común de Ohio reconoció el intento traicionero de esas ciudades y rechazó con perjuicio la acción de Cincinati en contra de la industria de las armas de fuego como "un intento inapropiado para que esta Corte substituya su juicio por el de la legislatura".

El Juez Robert Ruehlman dictó que la petición que la ciudad hizo a la corte "para que regule conductas comerciales legales en otros estados, viola la cláusula de Comercio de la Constitución de los Estados Unidos", y que "hasta el punto que la Ciudad persigue una teoría de responsabilidad colectiva, ninguna teoría de responsabilidad colectiva aplica bajo la ley de Ohio en estas circunstancias".

La ciudad de Cincinnati reclamaba, como así otras demandas pendientes, de que los fabricantes de pistolas son responsables en parte porque ellos han negligentemente mal representado la teoría de que "el poseer armas en la casa aumenta la seguridad de la misma". La corte rechazó categóricamente este reclamo, "Seguramente, esta afirmación puede ser interpretada para reflejar simplemente que lo que está expuesto bajo la Constitución de Ohio y las leyes del Estado de Ohio, que reconocen la legitimidad del uso de las armas de fuego para defensa propia". &endash; City of Cincinnati v Beretta U.S.A. Corp., et. Al. No. A9902369 (Corte de Apelaciones Común, Hamilton co.).

Fábula XI

Las armas de fuego son inseguras porque no son reguladas bajo las leyes de protección al consumidor.

Hace un cuarto de siglo, los activistas anti-armas, desilusionados con el rechazo del Congreso y la mayoría de las legislaturas estatales de prohibir, o severamente restringir, el derecho a la propiedad de las armas de fuego, concibieron la idea de someter a los fabricantes de armas de fuego a los dictados de la burocracia federal. Ellos pensaban que las políticas sobre las anti-armas que habían sido rechazadas por los legisladores y los votantes, podrían ser impuestas de todas maneras, dándole poder a las agencias federales para regular el diseño de las armas de fuego bajo el disfraz de "productos seguros para el consumidor".

El concepto de ellos incluye dos fallas muy obvias: primero, que las armas de fuego pueden ser diseñadas por burócratas sin ningún conocimiento técnico de la ingeniería de las armas de fuego, el uso de las armas de fuego, o las preferencias del consumidor. Segundo, que las armas de fuego deberían ser diseñadas todas iguales, sin preocuparse de las variadas necesidades individuales de los dueños de pistolas y del propósito por el cual se usan las armas de fuego.

El Congreso resolvió el asunto en 1976, votando abrumadoramente (76-8 en el Senado y 313-86 en el Congreso) al eximir a la industria de armas de fuego y municiones (y algunas otras industrias) del Consumer Safety Protection Act of 1972. El Congreso reconoció que las armas de fuego no son "productos del consumidor" tradicionales. Como las herramientas de la prensa libre, las armas de fuego están dentro de los pocos productos que la "Carta de los Derechos "(Bill of Rights) específicamente protege el derecho del pueblo de ser dueños, poseerlas y usarlas. El Congreso establece claramente su intención: La "Comisión de Protección al Consumidor no debe de hacer ninguna regla u orden que restringa la fabricación o venta de armas de fuego, munición, incluyendo polvo negro o pólvora para las armas de fuego".

Actualmente, los activistas anti-armas están tratando de revitalizar la agenda regulatoria de sus predecesores. Su estribillo común: "En América, los osos de peluche tienen más regulaciones que las armas". Pero ese estribillo es un fraude. Los fabricantes de armas de los Estados Unidos no solo cumplen con una maraña de leyes federales, estatales y locales, sino que sus estándares de fabricación son revisados por el FBI, el Servicio de Aduana, otras agencias públicas y privadas, y aún el Policía Roya Montada de Canadá.

Los estándares de la industria son establecidos por el Sporting Arms and Ammunition Manufactuerers Institute (SAAMI) [Instituto de Fabricantes de Armas Deportivas y Municiones], una organización fundada en 1926 a solicitud del gobierno federal. Hoy día SAAMI publica más de 700 estándares voluntarios relacionados a la calidad y seguridad de las armas de fuego y municiones.

El SAAMI es un instituto de creación de estándares acreditado por el American National Standards Institute (ANSI) [Instituto Americano de Estándares Nacionales]. Estos estándares son revisados por entidades particulares, tales como el National Institute of Standards and Technology (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología), y cada cinco años se reafirma la validez de los estándares. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, el FBI y muchas otras agencias estatales y locales requieren que sus armas de fuego sean fabricadas de acuerdo con las especificaciones del SAAMI.

Cuando sus "pistolas no son reguladas" el fraude no tiene cabida, los activistas anti-armas tratan de darle la vuelta a esto de diferente manera. Su reclamo entonces se vuelve &endash; como las pistolas no son reguladas por las leyes de protección del consumidor, los fabricantes no están desarrollando tecnologías que pudieran hacer las pistolas más seguras. Y continúan reclamando que existe la tecnología para fabricar pistolas "inteligentes"o "personalizadas" que pueden ser disparadas únicamente por un solo usuario y se encuentran trabajando para hacer que el uso de esa tecnología sea exigida aun antes de que exista en el mercado un modelo de la misma para poder trabajar sobre ella. La verdad es que los fabricantes han trabajado y continúan trabajando para desarrollar dicha tecnología.

En 1994 el National Institute of Justice (NIJ) [Instituto Nacional de Justicia] financió un estudio llamado "Smart Gun Technology Project" [Proyecto Tecnología de Pistola Inteligente] para estudiar este asunto para usarla en el cumplimiento de las leyes. El estudio concluyó que la tecnología aún no estaba en una forma confiable y posible de poner en el mercado, y aún indicó: "Podría tomar una generación de sistemas de pistolas inteligentes antes de que una pistola inteligente no solamente sea una cosa común sino también que sean aceptadas como una pistola no inteligente... Para poder lograr este objetivo hay que invertir una gran cantidad de tiempo y recursos para optimizar la tecnología para la aplicación de la pistola inteligente".1

Más recientemente, el 7 de Octubre de 1999, Andrew J. Brignoli, vicepresidente de Colt's Manufacturing Co. &endash; quienes han recibido subsidios federales para hacer investigaciones sobre pistolas "inteligentes"Ðdijo a una comisión especial en Maryland: "No existe tecnología alguna que haya sido probada como segura. No podemos apoyar ningún esfuerzo para exigir esta tecnología".2

La razón que está detrás para empujar estas pistolas "inteligentes"es simple. Los grupos anti-armas saben que el costo de esta tecnología incrementará en cienes de dólares el precio de una pistola, poniendo el mejor medio de auto defensa más allá del alcance de los ciudadanos menos afortunados, esos que generalmente son forzados a vivir en áreas de alto índice de crimen. No solamente es equivocado el motivo de esos que quisieran exigir esta tecnología, sino también su teoría de lo que es la seguridad.

1, Daniel LeDuc, "Colt Planea "Pistolas Inteligentes" pero se Opone a los Mandatos, dice un Oficial a un Panel de Md", Washington Post, Opt, 8, 1999,

2. Instituto Nacional de Justicia, "Informe final del Proyecto "Tecnología de las Pistolas Inteligentes", Feb. 1996; P: 9;
NRA Espanol

Fábula XII

FABULA XII &endash; La caza y la "cultura de las pistolas" enseñan la violencia a nuestros niños.

Después de algunos casos aislados de crímenes con armas de fuego cometidos por jóvenes en las escuelas a finales de los 1990s, los activistas anti-armas falsamente sugirieron que tales crímenes eran comunes y atribuibles no solamente a las pistolas, sino también a la caza y la llamada "cultura de las pistolas". Ellos aún culpan a la "cultura del Sur" en particular, por un tiroteo en Arkansas, hasta que se informó que el sospechoso principal en el crimen había crecido en un estado del Norte.

Varios estudios recientes llevados a cabo por el gobierno federal nos cuentan una diferente historia de la que uno escucha de parte de esos que tuercen las noticias para promover el control de las pistolas. Entre los resultados de los estudios: Los muchachos que aprenden sobre las armas de fuego y de sus usos legítimos por parte de los miembros de la familia, y de los que poseen armas de fuego legalmente tienen índices de delincuencia mucho más bajo que esos muchachos que poseen armas ilegalmente y de los que no poseen armas de fuego. Solamente 2% de los administradores de las escuelas consideran las pistolas como un serio problema en los predios de las escuelas. Noventa por ciento de las escuelas no han tenido serios crímenes violentos durante 1996-1997 y 43% no tuvieron crímenes algunos. El crimen en general en las escuelas ha disminuido 22% desde 1993 a 1996, y raramente ocurren asesinatos y suicidios en o cerca de las escuelas, lo que lleva al Secretario de Educación, Richard Riley, concluir: "la gran mayoría de las escuelas de América aún están entre los lugares más seguros para que estén los jóvenes allí".3

Se han identificado muchos factores que contribuyen a la ocurrencia de asesinatos, que incluyen la pobreza y el desempleo, así como el tamaño de la población, densidad, edad y el porcentaje de personas viviendo en áreas urbanas. El mero hecho de vivir en el Sur, sin embargo, es un factor estadístico insignificante.4 Y mientras que es más probable que las personas que viven en áreas rurales sean cazadores, el índice total de crimen y asesinatos en el área rural son 69% y 42% más bajo, respectivamente, que esos índices en áreas metropolitanas.5

Los falsos estereotipos de los dueños de pistolas han sido un artículo del credo en algunos círculos anti-armas por muchos años. El Profesor William R.Tonso, Jefe del Departamento de Sociología, Justicia Criminal, y Antropología de la Universidad de Evansville, atribuye la continua confrontación sobre la propiedad de armas a un conflicto cultural entre la gente que, en virtud de su educación y estilo de vida, tienen muy poco conocimiento sobre armas de fuego y sus usos legítimos, y gente que sí son conocedores de las armas de fuego y se asocian a ellas con libertad, seguridad y recreación".6

A los que tienen aversión a la caza, que les nace del temor a lo desconocido, podrían tener un cambo de sentimientos si ellos supieran que la caza no solamente enseña a los jóvenes como actuar con seguridad con las armas de fuego, sino que les da lecciones invaluables para moldear su personalidad que les servirán a lo largo de sus vidas. La caza tiene códigos de ética antiguos que se basan en el respeto por los derechos de los demás. Y los cazadores, más que cualquier otro grupo, es responsable por proteger la vida salvaje y su hábitat natural por medio de una variedad de programas de conservación que ellos financian.

Además, la NRA ha sido líder en la nación en el entrenamiento de seguridad para el uso de armas de fuego y educación para cazadores por décadas. Los 39,000 Instructores Certificados y Entrenadores de la NRA entrenan a cienes de miles de personas cada año en una variedad de programas de estudios. Además, el Eddie Eagle® GunSafe Program, que no utiliza pistolas, enseña a los niños degrados pre-kinder a 6to que si encuentran un arma mientras están sin supervisión, ellos deben de "PARAR! No toque. Abandone el área. Infórmele a un adulto." El programa ganador de premios, usado por 10,000 departamentos de policía, ha sido puesto al alcance de más de 12 millones de niños durante la última década.

1. Terence P. Thornberry, Alan J. Lizotte & James M. Tesoriero, "Patrones de Propiedad y Uso de Armas de Fuego de los Adolescentes" (Albany: Centro de Investigación Judicial Criminal Hindilan , Universidad del Estado de Nueva York, 1991) Estudio sobre el Desarrollo de la Juventud en Rochester, Documento de trabajo no. 11.

2. Joseph F. Sheley y James D. Wright, "Jóvenes de la Secundaria, Armas, y Violencia; Una Encuesta Nacional" Series: Investigación en Breve, Oficina de Programas de Justicia, Instituto Nacional de Justicia, Oct. 1998.

3. La Conferencia de la Casa Blanca sobre Seguridad en las Escuelas: Causas y Prevención de Violencia Juvenil, Primer Informe Anual sobre Seguridad en las Escuelas, Oct. 1998.

4. Tomislav V. Kovandzic, et al., "La Estructural Covariates del Homicidio Urbano", Criminologia, Vol. 36 pp. 587-588 Agt. 1998.

5. Reportes Uniformes del Crimen del Buró Federal de Investigación, Crimen en los Estados Unidos, 1996, p, 63,

6. Willam K, Tonso, "Pistolas y los Medios de Comunicación", El Hombre Americano del Rifle, Abril, 1986, pp. 42.

Fábula XIII

Países Extranjeros tales como Inglaterra y Japón tienen mucho menos crimen que los Estados Unidos debido a sus leyes sobre armas más fuertes.

Este estribillo usualmente es acompañado de la ridícula comparación del número de concesionarios de armas de fuego en los Estados Unidos con el número de estaciones de gasolina o más aún con el número de restaurantes de comida rápida McDonald's. Tal como nos lo recuerda Shakespeare "Las comparaciones son detestables", especialmente así cuando son utilizadas en el debate de políticas públicas como un substituto de los hechos.

El reducir el número de concesionarios, dicen, disminuiría la venta ilegal de pistolas a los traficantes. El simple hecho es que, la ley federal sí provee penas estrictas en casos cuando un concesionarios autorizado es involucrado en actividad criminal. La ley requiere que los concesionarios mantengan registros de cada una de las armas de fuego que han comprado o vendido. La ley requiere que los concesionarios presente esos registros a los agentes de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (Bureau of Alcohol, Tobacco and firearms (BATF) para el propósito de cumplimiento de las inspecciones y también que los registros estén disponibles para las autoridades del orden que están involucradas en las investigaciones criminales.

La ley requiere que los concesionarios informen tanto al BATF y a los oficiales del orden estatales o locales cuando un individuo compre más de una pistola en un período de cinco días. (18 U.S.C. 923). Además, bajo ley federal es un crimen castigable con 10 años de prisión para un concesionario que, a sabiendas,suministre un arma de fuego o munición a una persona que se le prohíben armas como lo es un delincuente.

Desde que se pasó la Ley de Control de Armas (Gun Control Act (GCA) en 1968, cualquier persona involucrada en el negocio de compra y venta de armas para el propósito de obtener ganancias es requerido que tenga una licencia federal de armas de fuego (federal firearms license [FFL]). El BATF supervisa la emisión de estas licencias, y regula la fabricación y venta comercial de las armas de fuego en los Estados Unidos.

En particular la FFL fue creada:

  • para facilitar el comercio legal de las armas de fuego, incluyendo para aquellos que viven en áreas remotas o rurales que fueron desmesuradamente afectados por la prohibición del GCA en las ventas interestatales.
  • para permitir la supervisión de los registros de las transacciones de las armas de fuego
  • para prevenir que las personas que están prohibidas de comprar armas las adquieran a través de medios legales, y,
  • para que cualquier individuo interesados en tener un negocio de armas de fuego pueda involucrarse legalmente en esa actividad interestatal.

Por años, los que han querido reducir la propiedad privada de las armas de fuego lo han hecho promoviendo leyes que prohíban o retrasen las ventas de armas de fuego. Habiendo fallado la mayoría de las veces en ese esfuerzo, recientemente han cambiado para pedir una reducción en el número de individuos con licencia para vender armas de fuego. Sus esfuerzos aumentaron en volumen en los comienzos de los 1990s. La preocupación entre los dueños de pistolas por la agenda anti-armas de la Administración Clinton-Gore ocasionó un aumento en el mercado de las armas de fuego, que, en consecuencia, aumentó el número de individuos con licencias para vender armas de fuego. En Abril 1993, el número de concesionarios con licencia federal llegó 281,600, el número más alto de todos los tiempos.1

En Agosto 1993, el Presidente Clinton envió un memorando al Secretario del Tesoro, sugiriendo que se pusiera presión sobre los concesionarios de poco volumen. "Actualmente existen más de 287,000 licencias federales para armas de fuego, y la gran mayoría de esas personas probablemente no deberían tener licencia", decía el Presidente. "Probablemente 40% de esas licencias no hacen negocios del todo, y simplemente son personas que utilizan la licencia para obtener los beneficios de intercambiar interestatalmente y para comprar armas al por mayor. Otro 30% de los que tienen licencia se involucran en negocios en un nivel limitado típicamente en residencias privadas".2

La opinión de la Administración de que los concesionarios de bajo volumen no deberían de estar permitidos de mantenerse en el negocio no tienen ninguna base legal. Entonces, en 1993 y a comienzos de 1994, la BATF aumentó las presiones regulatorias a los concesionarios. La agencia "requería que los solicitantes entregaran huellas digitales y fotografía de ellos (aun cuando las huellas digitales no son necesarias para llevar a cabo un chequeo de los registros de un solicitante), suministrar un diagrama de las instalaciones del negocio donde se guardaría el inventario de las armas de fuego, y suministrar una descripción de su sistema de seguridad para salvaguardar el inventario de armas de fuego".3

Para lograr el objetivo de la Administración Clinton-Gore, la BATF utilizó un plan orquestado de coerción para intimidar a los concesionarios para que renunciaran a sus licencias. Agentes de la BATF negaron renovación de licencias por razones fuera de su legítima área tales como ordenanzas de zonificación local e insistiendo en cosas que la ley federal no requiere, algo así como requerir una fachada de la tienda. Desde 1993 más de dos-de-tres licencias han sido eliminadas.

1. Richard A, I, Munday, Más Armados & Más Libres? (Brightlingsea, Essex; Piedmont Publishing, 1996),

2. Estadísticas del Buró de Justicia, "Crimen y Justicia en los Estados Unidos y en Inglaterra, y en Gales, 1981-1996," Oct. 1998.

3. David Kopel, El Samurai, El Mountie, y el Cowboy : Debería América adoptar controles de pistolas de otras democracias? (Buffalo, N.Y.: Libros Prometheus, 1992), pp. 431-32

4. "Leyes sobre Pistolas Alrededor del Mundo; Son Efectivas?" The American Guardian, Oct., 1997.

Fábula XIV

Existen demasiados concesionarios de pistolas en los E.E.U.U.

Por el contrario, los accidentes fatales por armas de fuego en los Estados Unidos han decrecido dramáticamente de año en año, y de década en década.1 Hoy por hoy existe el índice más bajo en toda la población y en los niños en particular, y las armas cuentan solamente por 1% de los accidentes fatales. Es más común que hayan accidentes fatales que involucran, o son debido a, accidentes de tránsito, caídas, fuegos, envenenamientos, ahogamientos, asfixia por ingerir objetos, y errores admitidos durante atención médica.2 Desde 1930, la población de los Estados Unidos se ha más que duplicado, el número de armas de fuego de uso privado se ha más que cuadruplicado, y el número anual de accidentes fatales por armas de fuego ha disminuido en un 65%.3 Entre los niños, los accidentes fatales por armas de fuego disminuyeron 24% durante 1997 y 75% desde 1975.4

Los activistas anti-armas exageran en un 500% el número de muertes relacionadas con armas de fuego sucedidas entre niños, al contar muertes entre personas menores de 20 años como muertes de "niños".5 En algunos casos, ellos han pretendido que personas menores de 25 años son niños, y Handgun Control, In., en por lo menos una ocasión pretendió que cualquiera que fuera menor de 35 años era un "niño".6

Cuando los activistas anti-armas mal representan las estadísticas de accidentes u otros, y aun así no logran asustar a la gente para que no mantengan pistolas en sus casas, entonces ellos cambian su atención al almacenamiento de pistolas. Las leyes de "Almacenamiento Mandatorio" (que requieren que todos los dueños de pistolas guarden sus armas de fuego sin cargar y enllavadas), y las leyes de "enllavar el gatillo" (que requiere algún tipo de llave que debe ser suministrado con cada pistola que se vende), son diseñadas para prohibir o por lo menos, desalentar a la gente de comprar sus armas de fuego para protección contra los criminales, razón más común por la cual la gente compra armas de fuego en estos días.

La NRA se opone a dichas leyes porque sería irrazonable y potencialmente peligroso establecer un tipo de almacenamiento para que todos los dueños de pistolas cumplan con ese requisito. Los dueños de pistolas tienen que considerar individualmente diferentes factores para determinar la mejor manera de guardar sus pistolas. Esa decisión es mejor hecha en la casa, no en la legislatura. Las leyes sobre cajas de seguridad para guardar armas y llaves para los gatillos han existido en el mercado por años, por supuesto, y se mantienen disponibles para los que decidan que comprarlas está de acuerdo con sus necesidades individuales.

Las leyes de almacenamiento y llaves para gatillo también pueden darle a la gente la falsa impresión de que es seguro depender en dichos artefactos, en lugar de las prácticas apropiadas para manipular las armas de fuego. Los artefactos mecánicos pueden fallar y muchas llaves de gatillo son de peligro cuando se instalan en armas de fuego cargadas.

El almacenamiento obligatorio también sería virtualmente imposible de hacer cumplir sin violar la Cuarta Enmienda que protege contra los registros irrazonables. Los americanos dueños de pistolas y los amantes de las libertades civiles están en pleno conocimiento de que una ley de almacenamiento obligatorio fue precursora de la prohibición de la posesión de pistolas en todo el país en Gran Bretaña.

La mayoría de los estados tienen penas por ocasionar peligro imprudentemente, por medio de las cuales si un adulto es encontrado culpable de negligencia en el almacenamiento de una arma de fuego éste puede ser procesado por ofensa criminal. Los dueños de armas responsables guardan sus armas en lugares seguros, de acuerdo con sus propias necesidades. Las personas irresponsables no van a cambiar su manera de ser solamente por una ley que reitera sus responsabilidades inherentes.

La NRA reconoce que la educación debe ser la llave para disminuir los accidentes por armas de fuego. La red de la NRA de 39,000 Instructores y Entrenadores Certificados entrenan a cienes de miles de dueños de pistolas cada año. Además, el premiado programa de educación Eddie Eagle® GunSafe Education de la NRA para niños pre-kinder a 6to año de primaria ha alcanzado a más de 12 millones de jóvenes en toda la nación. El Home Firearm Safety Manual [Manual de Seguridad de Armas de Fuego en la Casa] de la NRA recomienda que "El almacenamiento adecuado de las armas de fuego es la responsabilidad de todos los dueños de pistolas", y que los dueños de pistolas deben "guardar sus pistolas de manera que éstas no sean accesibles a personas que no las saben o no están autorizadas para usarlas".

1. Oficina General de Cuentas (General Accounting Office), "Temas Relacionados al Uso de la Fuerza, Licencia de Concesionarios y Restricciones de Datos", GAO/T-GDD-96-104, April 3, 1996.

2. Oficina General de Cuentas (General Accounting Office), "Varios Factores que Han Contribuido a la Disminución del Número", GAO/GDD-96-78, March 1996, pp. 41-42.

3. Oficina General de Cuentas (General Accounting Office) "Temas Relacionados al Uso de la Fuerza, Licencia de Concesionarios y Restricciones de Datos" GAO/T-GDD-96-104, April 25, 1996.

 

 

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