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"Érase
una vez...."
Pareciera que
casi todas las noticias sobre
armas de fuego, "control de
pistolas", o crimen
deberían comenzar con esta
frase.. Esas tres cortas palabras
nos dicen que aunque que la
historia que sigue a los
titulares será presentada
como un hecho, realmente es
ficción, o mejor dicho, un
mito o una fábula.
Desgraciadamente, esas
fábulas han venido a
desplazar los hechos en el
diálogo público
acerca de las armas de fuego y el
crimen en
América.
Algunas de
estas fábulas, como casi
todas las fábulas,
empezaron con un grado de verdad,
pero posteriormente fueron mal
representadas y torcidas para
servir algún
propósito en particular.
Otras son producto de la "ciencia
del partidarismo",
investigación
diseñada para promover
algún punto de vista en
particular. También,
algunas otras son aseveraciones
incorrectas que al pasar del
tiempo se les da el "impramatur"
de un hecho. Cualesquiera que
fuera su origen, es importante
que sean expuestas como
fábulas que son, para que
no continúen influenciando
el debate nacional.
Para mayor
información sobre los
tópicos discutidos en este
panfleto, contactar NRA-ILA
Grassroots al 1 (800) 392-8683 o
visite NRA-ILA en el sitio Web
www.nraila.org
Tabla
de Contenido
FABULA
I: Un arma de fuego en la
casa hace la case menos
segura.
FABULA
II: La Segunda Enmienda a la
Constitución no protege el
derecho individual de poseer y
usar armas.
FABULA
III: La NRA se opone a
moderadas y razonables
regulaciones de armas.
FABULA
IV: Las leyes de "Control de
Armas" previenen el
crimen.
FABULA
V: El período de
espera de 5 días del Acta
Brady y la ley de "armas de
asalto" han hecho disminuir el
crimen.
FABULA
VI: Ya que los accidentes con
armas de fuego son un gran
problema en crecimiento,
necesitamos leyes que regulen
cómo la gente guarda sus
armas de fuego.
FABULA
VII: El permitir que la gente
porte armas para
protección
ocasionará más
violencia y
daños.
FABULA
VIII: Deberíamos de
prohibir todas las armas que no
tienen un legítimo
propósito
deportivo.
FABULA
IX: La violencia de las armas
es una epidemia que puede ser
curada con medidas de salud
pública.
FABULA
X: Los fabricantes de armas
de fuego deberían de ser
financieramente responsables por
las acciones de criminales que
hacen mal uso de las
pistolas.
FABULA
XI: Las armas de fuego son
inseguras porque no son reguladas
bajo las leyes de
protección al
consumidor.
FABULA
XII: La caza y la "cultura de
las pistolas" enseñan la
violencia a nuestros
niños.
FÁBULA
XIII: Países
Extranjeros tales como Inglaterra
y Japón tienen mucho menos
crimen que los Estados Unidos
debido a sus leyes sobre armas
más fuertes.
FABULA
XIV: Existen demasiados
concesionarios de pistolas en los
E.E.U.U.
Fábula
I
Un arma de
fuego en la casa hace la casa
menos segura.
Las armas de
fuego son utilizadas mucho
más para detener el crimen
que para cometerlo. A pesar de lo
anterior, los activistas contra
las armas de fuego insisten que
el mero hecho de tener una
pistola en la case pone en riesgo
a los miembros de las familias,
generalmente reclamando que una
arma de fuego en la casa es 43
veces más probable que sea
usada para matar a un miembro de
la familia que a un
intruso.
El reclamo de
43:1 se deriva de un estudio
sobre muertes relacionadas con
armas de fuego en casas del
Condado King (Seatle),
Washington1. A pesar de que
Arthur Kellerman y Donald Reay
originalmente previnieron de que
el estudio se realizó en
un condado que no era
representativo, y además
hacen notar que fallaron en
considerar el uso de las armas de
fuego para protección que
no resultaron en que se hubiese
matado un criminal, los grupos
anti-armas de fuego y activistas
usan el reclamo de "43:1" sin
aclarar las limitaciones del
estudio, o cómo se
llegó a esa
proporción.
Para producir
la engañosa
proporción del estudio,
los únicos usos de las
pistolas para uso en defensa
propia o protección que se
tomaron en cuenta fueron esos
donde los criminales fueron
matados por los que hubiesen sido
víctimas. Esta es la falla
más grande del estudio, ya
que las fatalidades de criminales
por tiroteos ocurren solamente en
una fracción de 1% del uso
de armas de fuego para
protección contra
criminales. La encuesta de
investigación llevada a
cabo por el prestigioso y
galardonado criminologista Gary
Kelck, de la Universidad de la
Florida ha mostrado que las armas
de fuego son usadas 2.5 millones
de veces anualmente para
protección en contra de
criminales.2 Esto es de tres a
cinvo veces el número
estimado de crímenes
violentos cometidos con armas de
fuego anualmente.3
No debe
sorprendernos que los resultados
encontrados por Keck son
descartados reflexivamente por
los grupos activistas anti-armas
de fuego, pero un renombrado
criminalista anti-armas de fuego
fue lo suficientemente honesto
para aceptar la validez del
estudio. "Yo soy un fuerte
defensor del control de las armas
como se pueden encontrar muchos
entre los criminalistas en este
país", escribió el
fallecido Marvin E. Wolfgang. "Yo
eliminaría todas las armas
de fuego en posesión de la
población civil y
quizás aún de la
policía . . . Lo que me
preocupa es el artículo de
Gary Keck y Marc Gerts. Las
razón por la que me
preocupa es que ellos han
suministrado una
investigación
metodológica confiable en
apoyo a algo a lo que yo
teóricamente me he opuesto
por años,
básicamente, el uso de
armas en defensa contra los
perpetradores de actos
criminales. . . No me gustan sus
conclusiones de que poseer un
arma puede ser útil, pero
no puedo decir que la
metodología utilizada por
ellos es defectuosa.4
Mientras que
la proporción 43:1 es
comúnmente utilizada para
sugerir que los asesinatos y
accidentes generalmente ocurren
con armas que se mantienen en las
casas, en el estudio del Condado
King se cuentan 37 suicidios por
cada 43 muertes por armas de
fuego. A nivel nacional, 54% de
las muertes relacionados con
armas de fuego corresponden a
suicidios.5 Los defensores del
control de armas mantienen al
público con la creencia de
que los ciudadanos con armas
generalmente matan
accidentalmente a algún
miembro de su familia,
identificándoles
equivocadamente como criminales.
Pero esos incidentes constituyen
menos del 2% de accidente fatales
por armas de fuego, o más
o menos uno de cada 90,000 usos
defensivos de armas.6
A pesar de las
demostradas fallas de su estudio,
Kellermann continúa
promoviendo la idea de que un
arma es inherentemente peligrosa
de poseer. En 1993, él y
un número de colegas
presentaron un estudio que
según ellos demuestra que
un hogar con un arma tiene mucho
más probabilidades de
experimentar un
homicidio.7
También,
este estudio sufre fallas muy
serias. Kellerman estudió
solamente hogares donde
había ocurrido
algún homicidio ---
ignorando los millones de hogares
que poseen armas de fuego donde
no ha ocurrido ningún
daño --- y usó un
grupo de control que no
representa los hogares
americanos. Al tomar en cuenta
únicamente a los hogares
donde han ocurrido homicidios y
fallando en controlar variables
más pertinentes, tales
como récords criminales
anteriores o historia de
violencia, Kellerman et al
tergiversó los resultados
del estudio. Después de
revisar su trabajo, el Prof. Keck
noté que la
metodología de Kellerman
admitía que: " Es posible
que existió una una
causasión revertida para
algunas de las asociaciones que
observamos entre la
posesión de armas y
homicidio". El Profesor Daniel D.
Polsby, de la Universidad
Northwestern fue más
allá, escribiendo:
"Verdaderamente el punto es
más fuerte que:
'causación reversa'
probablemente exista en la
mayoría de la asociaciones
entre posesión de armas y
homicidio. Los datos de
Kellermann simplemente no le
permite a uno a llegar a ninguna
conclusión.8
1. Arthur L.
Kellermann y Donald T. Reay,
"Protección o Peligro?; Un
Análisis sobre Muertes
Ocurridas en las Casas
Relacionadas con Armas de Fuego",
New England Journal of Medicine,
1986, pp. 1557-1560.
2. Gary Kleek
y Mare Gertz, "Resistencia Armada
al Crimen; La Prevalencia y
Naturaleza de la Auto-Defensa Con
una Pistola," The ]ournal of
Criminal Law and Criminology,
(Otoño 1995), p.
164.
3. Gary Kleek
y Marc Gertz, Pistolas como
Blanco: Armas de Fuego y su
Control, (N.Y.; Aldine de
Cruvter, 1997), p. 160, y
Reportes sobre Crimen del
FBIRepoR, Crimem en los Estados
Unidos: 1997, Tablas 4, 20, 21, y
22.
4. Marvjn E.
Wolfgang, "Tributo a un Punto de
Vista Al Que Me He Opuesto", El
Diario de Ley iCriminal y
Criminología (Otoño
1995), pp. 188-192.
5. Centro
Nacional para Estadísticas
en Salud, "Muertes de 282 Causas
Seleccionadas", 1996.
6. Gary Kleek,
"Manteniendo, Portando y
Disparando Pistolas en Defensa
Propia", Ensayos sobre Armas de
Fuego y Violencia, por Don B.
Kates, Jr.yy y y Gary Kleek (San
Francisco: Instituto de
Investigación del
Pacífico para
Políticas Públicas,
1993), p. 208,
7. Kellermann,
et al., "Poseer Pistolas como un
Factor de Riesgo de Homicidio en
la Casa", New England ]ournal
of Medicine, 1993, p.
467.
8. Daniel
D.Polsby, " La Falsa Promesa del
Control sobre Pistolas", The
Atlantic Monthly, Marzo
1994.
Fábula
II
La Segunda
Enmienda a la Constitución
no protege el derecho individual
de poseer y usar
armas.
"Si alguien
entretuvo esta noción en
el período durante el
debate y ratificación de
la Constitución y la Carta
de Derechos, continúa
siendo uno de los secretos
más guardados del siglo
dieciocho, ya que no se conoce de
ningún escrito entre el
período 1787 y 1791 que
sostenga esa tesis".1
No es
exageración el decir que
cualquiera que tenga conocimiento
de los principios bajo los cuales
se fundó esta
nación, y bajo los cuales
ha operado por los dos
últimos siglos,
reconocerá, a primera
instancia que éste
aseveración es la falla
más patente: En
América, los derechos, por
definición, pertenecen a
los individuos. La
expresión "derechos
colectivos" es un
oximoron.
En la
Declaración de
Independencia, Thomas Jefferson
escribió que "todos los
hombres son creados igual" y "son
dotados por su Creador con
ciertos derechos inalienables",
mientras que los gobiernes
derivan del consentimientos de
los gobernados. La
Constitución y la Carta de
los Derechos repetidamente se
refieren a estos "derechos" del
pueblo y a los "poderes" del
gobierno.
En cada caso,
los derechos que pertenecen "al
pueblo" son innegablemente los
derechos de los individuos. Tal
como lo reconoció la Corte
Suprema en U.S. v.
Verdugo-Urquidez (1990), "el
pueblo' parece ser un
término de arte utilizado
en partes selectas de la
Constitución. El
Preámbulo declara que la
Constitución es ordenada y
establecida por "el Pueblo de los
Estados Unidos'. La Segunda
Enmienda protege 'el derecho del
pueblo de poseer y portar Armas',
y las Enmiendas Novena y
Décima proveen que ciertos
derechos y poderes sean retenidos
por y reservados por 'el pueblo'
... Sugieren que 'el pueblo',
protegido por la Cuarta Enmienda,
y por la Primera y Segunda
Enmienda, y a quien los derechos
y poderes son reservados en la
Novena y Décima Enmienda,
se refiere a una clase de
personas que son parte de la
comunidad nacional o que de otra
manera han desarrollado
suficiente conexión con
esta nación para ser
considerados parte de esa
comunidad".
El futuro
Presidente de los Estados Unidos
James Madison introdujo en la
Casa de Representantes las
enmiendas que se convirtieron
nuestra Carta de Derechos. En las
notas para su discurso
proponiendo las enmiendas,
Madison escribió que "Se
refieren primeramente a los
derechos privados". Algunos
días después,
William Grayson escribió a
Patrick Henry, diciéndole
que "[una] lista de
enmiendas fueron presentadas a la
Cámara baja; éstas
en su conjunto respetaban la
libertad personal".2 Una semana
después, Tench Coxe se
refirió a la Segunda
Enmienda en la Federal Gazette,
escribiendo que "el pueblo es
confirmado por el siguiente
artículo en su derecho de
mantener y portar sus armas
privadas".3 Samuel Adams
advirtió que "la
mencionada Constitución
nunca sea interpretada para
autorizar al Congreso para
infringir la justa libertad de la
prensa, o los derechos de
conciencia; o para prevenir al
pueblo de los Estados Unidos,
quienes son ciudadanos
pacíficos, de mantener sus
propias armas".4
En la
última década, en
respuesta a preguntas sobre la
Segunda Enmienda formuladas por
grupos activistas contra las
armas y sus seguidores, docenas
de ensayos han sido escritos por
las más renombradas
autoridades de la
Constitución, apoyando el
entendimiento tradicional del
derecho a las armas como un
derecho individualmente
poseído, protegido por la
Constitución.
Por ejemplo,
el Prof. AkilReed Amar de la
Universidad de Leyes de Yale y
Alan Hirsh, así como Amar,
un antiguo editor del Yale Law
Journal, escribe, "Recordamos que
los milicia de los Creadors no
era una fuerza de combate de
elite sino toda una
ciudadanía de esos
tiempos: todo cuerpo maculino
blanco adulto capacitado. Tal
como explícitamente lo
declara la Segunda Enmienda , su
propósito es preservar una
milicia bien regulada, el derecho
de portar armas era universal en
alcance. La visión que
animó la enmienda no era
nada más ni nada menos que
soberanía popular &endash;
aplicada en la realidad militar.
Los Creadores recocieron que un
gobierno impuesto requiere el
acceso del Pueblo a las
municiones igual que a los votos.
Se esperaba que la
ciudadanía armada
(milicia) protegiera no solo de
enemigos extranjeros, sino
también contra un
potencial gobierno federal
tiránico. En resumen, la
intención del derecho de
portar armas era asegurar que
nuestro gobierno se mantuviera en
las manos del
Pueblo".5
En contraste,
solamente han aparecido unos
pocos artículos
periodísticos que apoyan
el punto de vista de los grupos
contra las armas de fuego, la
mayoría escritos por
empleados de esos grupos (una
Bibliografía de libros
relacionados con la Segunda
Enmienda; revisiones a algunas
leyes y otros trabajos
publicados, se encuentran
disponibles en el sitio web de
NRA-ILA Grassroots
División , así como
el sitio web de la
NRA).
Los que apoyan
el control de armas insisten en
que "el derecho del pueblo"
realmente significa "el derecho
del estado" para mantener la
"milicia" mencionada en esta
enmienda, y que esta "milicia" es
la Guardia Nacional.
Este reclamo
no solamente no es consistente
con lo declarado por los primeros
hombres de estado de
América, ni con el
concepto de derechos individuales
tal como ha sido entendido por
generaciones de americanos, sino
que define equivocadamente el
término
"milicia".
Por siglos
antes de que se escribiera la
Segunda Enmienda, escritores
políticos de Europa usaron
el término "milicia bien
regulada" para referirse a la
ciudadanía como un todo,
armada con armas de propiedad
privada, dirigidos por oficiales
escogidos por ellos
mismos.
Los hombres de
estado de América
definieron la milicia de esa
misma manera. Richard Henry Lee,
antes de la ratificación
de la Constitución, autor
de los escritos más
influenciales respaldando los
Carta de los Derechos,
escribió, "Una milicia
debidamente formada es en efecto
los ciudadanos mismos... e
incluye a todos los hombres
capacitados de portar
armas...Para preservar la
libertad es esencial que todo el
cuerpo de ciudadanos siempre
posean armas...".6
Refiriéndose al mismo
punto, Coxe escribió que
la milicia "son de hecho la parte
más efectiva de la
ciudadanía en general".7 Y
George Mason preguntó,
"Quiénes son la milicia?
Ahora consiste de todo el puedo,
excepto algunos oficiales de
servicio
público".8
El Acta de la
Milicia de 1792, adoptada el
mismo año que se
ratificó la Segunda
Enmienda, declaró que la
Milicia de los Estados de Unidos
(miembros de la milicia eran
obligados a servir si eran
llamados por el gobierno)
incluía a todos los
hombres mayores de edad que
estuviesen en buenas condiciones
físicas. Tal como lo
observa la Corte Suprema en U.S.
v. Miller (1939): "El significado
atribuido al término
Milicia aparece en los debates de
la Convención
(Constitucional); en la historia
y legislación de las
Colonias y Estados; y en los
escritos de comentaristas
reconocidos. Esto muestra
ampliamente que la Milicia estaba
conformada por hombres que, en
buenas condiciones
físicas, eran capaces de
actuar en conjunto para la
defensa común.. portando
armas suministradas por ellos
mismos y de uso común de
la época." La Guardia
Nacional no fue establecida hasta
1903. En 1920 fue designada como
una parte de la "Milicia de los
Estados Unidos", la otra parte
formada por los demás
hombres mayores de edad en buen
estado físico,
además de otros hombres y
también
mujeres.
Sin embargo,
en 1990, en Perpich v.
Departamento de Defensa, la Corte
Suprema mantuvo que el gobierno
federal posee poder absoluto e
ilimitado sobre la guardia. ( La
Corte nunca mencionó la
Segunda Enmienda, notando por el
contrario, que el poder federal
sobre la Guardia no está
restringido por el
Artículo I, Sección
8, Cláusulas 15 y 16 de la
Constitución),
Por lo tanto,
de hecho, la guardia es el tercer
componente del Ejército
Americano, después del
Ejército y la Reserva del
Ejército. La independiente
"milicia bien regulada" de los
Creadores se mantiene tal como
era su intención", el
pueblo americano armado. El
precedente histórico y
legal se mantuvo en U.S. vs.
Emerson (1999) cuando el Juez de
Distrito Sam R. Cummings
eliminó las provisiones de
la Propuesta de Ley de Clinton de
1994 basado en la Segunda y
Quinta Enmienda. Ya que "la
posesión de armas de fuego
es un interés libertario
invaluable incrustado en la
Segunda enmienda de la
Constitución de los
Estados Unidos. . . Emerson tiene
un interés libertario en
la posesión de armas de
fuego protegido bajo la Quinta
Enmienda", dijo el
Juez.
Un
Análisis textual de la
Segunda Enmienda respalda el
derecho individual de portar
armas", escribió el Juez
Cummings, quien basó su
decisión en un "examen
histórico del derecho a
portar armas, desde antecedentes
Británicos hasta la
emisión de la Segunda
Enmienda. El Juez rechazó
firmemente cualquier
noción de que la "milicia"
es meramente la guardia nacional,
y mantuvo la creencia de dos
siglos de que todos los
ciudadanos Americanos eran en
efecto la "milicia"y que
tenían el derecho de
portar armas. El Juez Cummings
amonestó a esos que
atentan disminuir la Segunda
Enmienda, escribiendo, "Los
derechos de la Segunda Enmienda
deben ser celosamente
resguardados así como las
otras libertades individuales
consagrados en la Carta de los
Derechos".
1.Stephen P.
Halbrook, Que Todo Hombre
esté Armado: La
Evolución de un Derecho
Constitucional (Albuquerque:
Prensa de la Universidad de Nuevo
Mexico, 1984), p. 83.
2. William
Grayson, Carta a Parick Henry,
Junio 12, 1789,
refiriéndose a la
introducción de lo que
posteriormente se
convirtió en la
Declaración de
Derechos.
3. Tench Coxe,
Federal Gazette, Junio
18,1789.
4.. Samuel
Adams, Convención de
ratificación de la
Costitución de los
E.E.U.U. en Massachussets,
1788.
5. Akil Reed
Amar y Alan Hirsch, Para Para el
Pueblo: Lo que la
Constitución realmente
dice sobre sus Derechos, (N.Y.;
Simon & Shuster, Inc.,
1998).
6. Richard
Henry Lee, Carta Adicional del
Granjero Federal
7; Tench Coxe,
Un Ciudadano Americano , Oct. 21,
1787.
8. George
Mason, Convención de
ratificación de la
Constitución los E.E.U.U.
en Virginia, 1788.
Fábula
III
La NRA se
opone a moderadas y razonables
regulaciones de
armas.
Este es el
estribillo que la comunidad
anti-armas usa en cualquier
ocasión que la NRA se
opone a cualquier control
legislativo sobre las armas que
los anti-armas
proponen.
Los grupos
anti-armas reclaman que sus ideas
son "moderadas y razonables", y
por lo tanto cualquier
oposición no es
razonable.
La verdad es
que la NRA apoya muchas leyes
sobre las armas. Para nombrar
algunas pocas, la NRA apoya leyes
federales y estatales que
prohíben la
posesión de armas de fuego
por parte de cierta
categoría de gente, tales
como convictos de crímenes
violentos; las leyes que
prohíben la venta de armas
de fuego a los jóvenes; y
las leyes que requieren chequeos
a través de registros
computarizados de criminales para
los que compran armas al
detalle.1
La NRA
también ha colaborado en
escribir leyes sobre armas. Al
nivel federal, la ley de 1986 que
prohibe la fabricación e
importación de
"munición que perfora
armaduras" adoptó
estándares que la NRA
ayudó a escribir.2 Cuando
grupos anti-armas acusan al NRA
de que se opone a la ley, ellos
mienten. La NRA, junto con el
Departamento de Justicia y el
Departamento del Tesoro,
únicamente se opuso a una
legislación más
reciente, debido a que
ésta hubiese prohibido una
enorme variedad de
munición para caza, tiro
al blanco y auto defensa. El
patrocinador de la
legislación más
reciente, el Representante Mario
Biaggi (D-N.Y.) consideró
que sus objetivos originales eran
cubiertos por el proyecto que se
convirtió en ley. "Nuestro
producto legislativo final no fue
una versión lavada de lo
que nos propusimos
originalmente", dijo Biaggi en el
piso de la Cámara. "Al
final, no se comprometió
la seguridad de la
policía."
Las "Pistolas
de plástico" es otro tema
que recibe un alto grado de
tratamiento de mala
información de los que
hacen campaña contra las
armas. Ellos constantemente
repiten la mentira de que la NRA
se opone a los esfuerzos de
prohibir armas plásticas,
armas de fuego que no es posible
detectar, y que según
ellos reclaman son un riesgo
terrorista. En verdad, estas
armas plásticas que ni
existen, ni nunca han
existido.
La NRA se
opuso a un proyecto de ley que
hubiese prohibido millones de
armas de fuego comunes, y por el
contrario, apoyó una
alternativa, el proyecto de ley
Hughes/McCollum, que
mejoró los sistemas de
seguridad en los aeropuertos para
contrarrestar el terrorismo, y
que permitió se declarase
ilegal la fabricación y
producción de cualquier
arma de fuego que no fuese
posible detectar por los
detectores de seguridad de los
aeropuertos. Al final, la
legislación apoyada por la
NRA fue la que aprobó el
Congreso, con amplio apoyo
bipartito y que fue firmada como
ley por el Presidente
Reagan.
Al nivel
estatal, la NRA ha trabajado con
legisladores para escribir leyes
que requieran chequeos
computarizados inmediatos de
registros criminales para los
compradores de armas de fuego
&endash;diecisiete estados tienen
estas leyes &endash; y para esos
que llevan armas de fuego en
público para su
protección. La NRA
reconoce que el crimen puede ser
reducido corrigiendo deficiencias
en la leyes y políticas de
justicia criminal. La NRA ha
trabajo exitosamente con
legisladores y grupos de
ciudadanos en muchos estados para
aumentar el tiempo de las
sentencias de prisión para
los criminales violentos; para
sentenciar a los criminales
violentos en vez de darles tiempo
probatorio; para prevenir tiempo
probatorio para los convictos
más violentos, y para
aumentar las capacidades de las
prisiones.
No hay nada
"moderado" o "razonable" acerca
de la agenda del movimiento
anti-armas. El prohibir a los
ciudadanos el mantener
revólveres cargados en sus
casas para protección
contra los criminales no es nada
"moderado" (actualmente la ley en
el Distrito de Columbia e
inherente en la
legislación
requeriría que las armas
en las casas siempre estén
enllavadas). La
prohibición de, o un
impuesto de 1,000% sobre las
municiones para caza, tiro al
blanco y para protección
personal tampoco es nada
"moderado," como tampoco lo es un
incremento de1,400% en la
licencia para concesionario de
armas de fuego y obteniendo
huellas digitales de la gente que
compra repuestos
misceláneos para armas de
fuego, tales como resortes y
pins.5
Cuando los
americanos de bajo ingreso son la
gente más propensa a ser
atacada por criminales
violentos,6 no es razonable el
prohibir las armas de menor valor
que ellos pueden comprar para
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