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(Fabulas, Mitos y Otros Cuentos, En Español)
 

 

 

"Érase una vez...."

Pareciera que casi todas las noticias sobre armas de fuego, "control de pistolas", o crimen deberían comenzar con esta frase.. Esas tres cortas palabras nos dicen que aunque que la historia que sigue a los titulares será presentada como un hecho, realmente es ficción, o mejor dicho, un mito o una fábula. Desgraciadamente, esas fábulas han venido a desplazar los hechos en el diálogo público acerca de las armas de fuego y el crimen en América.

Algunas de estas fábulas, como casi todas las fábulas, empezaron con un grado de verdad, pero posteriormente fueron mal representadas y torcidas para servir algún propósito en particular. Otras son producto de la "ciencia del partidarismo", investigación diseñada para promover algún punto de vista en particular. También, algunas otras son aseveraciones incorrectas que al pasar del tiempo se les da el "impramatur" de un hecho. Cualesquiera que fuera su origen, es importante que sean expuestas como fábulas que son, para que no continúen influenciando el debate nacional.

Para mayor información sobre los tópicos discutidos en este panfleto, contactar NRA-ILA Grassroots al 1 (800) 392-8683 o visite NRA-ILA en el sitio Web www.nraila.org

 

Tabla de Contenido

 

FABULA I: Un arma de fuego en la casa hace la case menos segura.

FABULA II: La Segunda Enmienda a la Constitución no protege el derecho individual de poseer y usar armas.

FABULA III: La NRA se opone a moderadas y razonables regulaciones de armas.

FABULA IV: Las leyes de "Control de Armas" previenen el crimen.

FABULA V: El período de espera de 5 días del Acta Brady y la ley de "armas de asalto" han hecho disminuir el crimen.

FABULA VI: Ya que los accidentes con armas de fuego son un gran problema en crecimiento, necesitamos leyes que regulen cómo la gente guarda sus armas de fuego.

FABULA VII: El permitir que la gente porte armas para protección ocasionará más violencia y daños.

FABULA VIII: Deberíamos de prohibir todas las armas que no tienen un legítimo propósito deportivo.

FABULA IX: La violencia de las armas es una epidemia que puede ser curada con medidas de salud pública.

FABULA X: Los fabricantes de armas de fuego deberían de ser financieramente responsables por las acciones de criminales que hacen mal uso de las pistolas.

FABULA XI: Las armas de fuego son inseguras porque no son reguladas bajo las leyes de protección al consumidor.

FABULA XII: La caza y la "cultura de las pistolas" enseñan la violencia a nuestros niños.

FÁBULA XIII: Países Extranjeros tales como Inglaterra y Japón tienen mucho menos crimen que los Estados Unidos debido a sus leyes sobre armas más fuertes.

FABULA XIV: Existen demasiados concesionarios de pistolas en los E.E.U.U.

Fábula I

Un arma de fuego en la casa hace la casa menos segura.

Las armas de fuego son utilizadas mucho más para detener el crimen que para cometerlo. A pesar de lo anterior, los activistas contra las armas de fuego insisten que el mero hecho de tener una pistola en la case pone en riesgo a los miembros de las familias, generalmente reclamando que una arma de fuego en la casa es 43 veces más probable que sea usada para matar a un miembro de la familia que a un intruso.

El reclamo de 43:1 se deriva de un estudio sobre muertes relacionadas con armas de fuego en casas del Condado King (Seatle), Washington1. A pesar de que Arthur Kellerman y Donald Reay originalmente previnieron de que el estudio se realizó en un condado que no era representativo, y además hacen notar que fallaron en considerar el uso de las armas de fuego para protección que no resultaron en que se hubiese matado un criminal, los grupos anti-armas de fuego y activistas usan el reclamo de "43:1" sin aclarar las limitaciones del estudio, o cómo se llegó a esa proporción.

Para producir la engañosa proporción del estudio, los únicos usos de las pistolas para uso en defensa propia o protección que se tomaron en cuenta fueron esos donde los criminales fueron matados por los que hubiesen sido víctimas. Esta es la falla más grande del estudio, ya que las fatalidades de criminales por tiroteos ocurren solamente en una fracción de 1% del uso de armas de fuego para protección contra criminales. La encuesta de investigación llevada a cabo por el prestigioso y galardonado criminologista Gary Kelck, de la Universidad de la Florida ha mostrado que las armas de fuego son usadas 2.5 millones de veces anualmente para protección en contra de criminales.2 Esto es de tres a cinvo veces el número estimado de crímenes violentos cometidos con armas de fuego anualmente.3

No debe sorprendernos que los resultados encontrados por Keck son descartados reflexivamente por los grupos activistas anti-armas de fuego, pero un renombrado criminalista anti-armas de fuego fue lo suficientemente honesto para aceptar la validez del estudio. "Yo soy un fuerte defensor del control de las armas como se pueden encontrar muchos entre los criminalistas en este país", escribió el fallecido Marvin E. Wolfgang. "Yo eliminaría todas las armas de fuego en posesión de la población civil y quizás aún de la policía . . . Lo que me preocupa es el artículo de Gary Keck y Marc Gerts. Las razón por la que me preocupa es que ellos han suministrado una investigación metodológica confiable en apoyo a algo a lo que yo teóricamente me he opuesto por años, básicamente, el uso de armas en defensa contra los perpetradores de actos criminales. . . No me gustan sus conclusiones de que poseer un arma puede ser útil, pero no puedo decir que la metodología utilizada por ellos es defectuosa.4

Mientras que la proporción 43:1 es comúnmente utilizada para sugerir que los asesinatos y accidentes generalmente ocurren con armas que se mantienen en las casas, en el estudio del Condado King se cuentan 37 suicidios por cada 43 muertes por armas de fuego. A nivel nacional, 54% de las muertes relacionados con armas de fuego corresponden a suicidios.5 Los defensores del control de armas mantienen al público con la creencia de que los ciudadanos con armas generalmente matan accidentalmente a algún miembro de su familia, identificándoles equivocadamente como criminales. Pero esos incidentes constituyen menos del 2% de accidente fatales por armas de fuego, o más o menos uno de cada 90,000 usos defensivos de armas.6

A pesar de las demostradas fallas de su estudio, Kellermann continúa promoviendo la idea de que un arma es inherentemente peligrosa de poseer. En 1993, él y un número de colegas presentaron un estudio que según ellos demuestra que un hogar con un arma tiene mucho más probabilidades de experimentar un homicidio.7

También, este estudio sufre fallas muy serias. Kellerman estudió solamente hogares donde había ocurrido algún homicidio --- ignorando los millones de hogares que poseen armas de fuego donde no ha ocurrido ningún daño --- y usó un grupo de control que no representa los hogares americanos. Al tomar en cuenta únicamente a los hogares donde han ocurrido homicidios y fallando en controlar variables más pertinentes, tales como récords criminales anteriores o historia de violencia, Kellerman et al tergiversó los resultados del estudio. Después de revisar su trabajo, el Prof. Keck noté que la metodología de Kellerman admitía que: " Es posible que existió una una causasión revertida para algunas de las asociaciones que observamos entre la posesión de armas y homicidio". El Profesor Daniel D. Polsby, de la Universidad Northwestern fue más allá, escribiendo: "Verdaderamente el punto es más fuerte que: 'causación reversa' probablemente exista en la mayoría de la asociaciones entre posesión de armas y homicidio. Los datos de Kellermann simplemente no le permite a uno a llegar a ninguna conclusión.8

1. Arthur L. Kellermann y Donald T. Reay, "Protección o Peligro?; Un Análisis sobre Muertes Ocurridas en las Casas Relacionadas con Armas de Fuego", New England Journal of Medicine, 1986, pp. 1557-1560.

2. Gary Kleek y Mare Gertz, "Resistencia Armada al Crimen; La Prevalencia y Naturaleza de la Auto-Defensa Con una Pistola," The ]ournal of Criminal Law and Criminology, (Otoño 1995), p. 164.

3. Gary Kleek y Marc Gertz, Pistolas como Blanco: Armas de Fuego y su Control, (N.Y.; Aldine de Cruvter, 1997), p. 160, y Reportes sobre Crimen del FBIRepoR, Crimem en los Estados Unidos: 1997, Tablas 4, 20, 21, y 22.

4. Marvjn E. Wolfgang, "Tributo a un Punto de Vista Al Que Me He Opuesto", El Diario de Ley iCriminal y Criminología (Otoño 1995), pp. 188-192.

5. Centro Nacional para Estadísticas en Salud, "Muertes de 282 Causas Seleccionadas", 1996.

6. Gary Kleek, "Manteniendo, Portando y Disparando Pistolas en Defensa Propia", Ensayos sobre Armas de Fuego y Violencia, por Don B. Kates, Jr.yy y y Gary Kleek (San Francisco: Instituto de Investigación del Pacífico para Políticas Públicas, 1993), p. 208,

7. Kellermann, et al., "Poseer Pistolas como un Factor de Riesgo de Homicidio en la Casa", New England ]ournal of Medicine, 1993, p. 467.

8. Daniel D.Polsby, " La Falsa Promesa del Control sobre Pistolas", The Atlantic Monthly, Marzo 1994.

Fábula II

La Segunda Enmienda a la Constitución no protege el derecho individual de poseer y usar armas.

"Si alguien entretuvo esta noción en el período durante el debate y ratificación de la Constitución y la Carta de Derechos, continúa siendo uno de los secretos más guardados del siglo dieciocho, ya que no se conoce de ningún escrito entre el período 1787 y 1791 que sostenga esa tesis".1

No es exageración el decir que cualquiera que tenga conocimiento de los principios bajo los cuales se fundó esta nación, y bajo los cuales ha operado por los dos últimos siglos, reconocerá, a primera instancia que éste aseveración es la falla más patente: En América, los derechos, por definición, pertenecen a los individuos. La expresión "derechos colectivos" es un oximoron.

En la Declaración de Independencia, Thomas Jefferson escribió que "todos los hombres son creados igual" y "son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables", mientras que los gobiernes derivan del consentimientos de los gobernados. La Constitución y la Carta de los Derechos repetidamente se refieren a estos "derechos" del pueblo y a los "poderes" del gobierno.

En cada caso, los derechos que pertenecen "al pueblo" son innegablemente los derechos de los individuos. Tal como lo reconoció la Corte Suprema en U.S. v. Verdugo-Urquidez (1990), "el pueblo' parece ser un término de arte utilizado en partes selectas de la Constitución. El Preámbulo declara que la Constitución es ordenada y establecida por "el Pueblo de los Estados Unidos'. La Segunda Enmienda protege 'el derecho del pueblo de poseer y portar Armas', y las Enmiendas Novena y Décima proveen que ciertos derechos y poderes sean retenidos por y reservados por 'el pueblo' ... Sugieren que 'el pueblo', protegido por la Cuarta Enmienda, y por la Primera y Segunda Enmienda, y a quien los derechos y poderes son reservados en la Novena y Décima Enmienda, se refiere a una clase de personas que son parte de la comunidad nacional o que de otra manera han desarrollado suficiente conexión con esta nación para ser considerados parte de esa comunidad".

El futuro Presidente de los Estados Unidos James Madison introdujo en la Casa de Representantes las enmiendas que se convirtieron nuestra Carta de Derechos. En las notas para su discurso proponiendo las enmiendas, Madison escribió que "Se refieren primeramente a los derechos privados". Algunos días después, William Grayson escribió a Patrick Henry, diciéndole que "[una] lista de enmiendas fueron presentadas a la Cámara baja; éstas en su conjunto respetaban la libertad personal".2 Una semana después, Tench Coxe se refirió a la Segunda Enmienda en la Federal Gazette, escribiendo que "el pueblo es confirmado por el siguiente artículo en su derecho de mantener y portar sus armas privadas".3 Samuel Adams advirtió que "la mencionada Constitución nunca sea interpretada para autorizar al Congreso para infringir la justa libertad de la prensa, o los derechos de conciencia; o para prevenir al pueblo de los Estados Unidos, quienes son ciudadanos pacíficos, de mantener sus propias armas".4

En la última década, en respuesta a preguntas sobre la Segunda Enmienda formuladas por grupos activistas contra las armas y sus seguidores, docenas de ensayos han sido escritos por las más renombradas autoridades de la Constitución, apoyando el entendimiento tradicional del derecho a las armas como un derecho individualmente poseído, protegido por la Constitución.

Por ejemplo, el Prof. AkilReed Amar de la Universidad de Leyes de Yale y Alan Hirsh, así como Amar, un antiguo editor del Yale Law Journal, escribe, "Recordamos que los milicia de los Creadors no era una fuerza de combate de elite sino toda una ciudadanía de esos tiempos: todo cuerpo maculino blanco adulto capacitado. Tal como explícitamente lo declara la Segunda Enmienda , su propósito es preservar una milicia bien regulada, el derecho de portar armas era universal en alcance. La visión que animó la enmienda no era nada más ni nada menos que soberanía popular &endash; aplicada en la realidad militar. Los Creadores recocieron que un gobierno impuesto requiere el acceso del Pueblo a las municiones igual que a los votos. Se esperaba que la ciudadanía armada (milicia) protegiera no solo de enemigos extranjeros, sino también contra un potencial gobierno federal tiránico. En resumen, la intención del derecho de portar armas era asegurar que nuestro gobierno se mantuviera en las manos del Pueblo".5

En contraste, solamente han aparecido unos pocos artículos periodísticos que apoyan el punto de vista de los grupos contra las armas de fuego, la mayoría escritos por empleados de esos grupos (una Bibliografía de libros relacionados con la Segunda Enmienda; revisiones a algunas leyes y otros trabajos publicados, se encuentran disponibles en el sitio web de NRA-ILA Grassroots División , así como el sitio web de la NRA).

Los que apoyan el control de armas insisten en que "el derecho del pueblo" realmente significa "el derecho del estado" para mantener la "milicia" mencionada en esta enmienda, y que esta "milicia" es la Guardia Nacional.

Este reclamo no solamente no es consistente con lo declarado por los primeros hombres de estado de América, ni con el concepto de derechos individuales tal como ha sido entendido por generaciones de americanos, sino que define equivocadamente el término "milicia".

Por siglos antes de que se escribiera la Segunda Enmienda, escritores políticos de Europa usaron el término "milicia bien regulada" para referirse a la ciudadanía como un todo, armada con armas de propiedad privada, dirigidos por oficiales escogidos por ellos mismos.

Los hombres de estado de América definieron la milicia de esa misma manera. Richard Henry Lee, antes de la ratificación de la Constitución, autor de los escritos más influenciales respaldando los Carta de los Derechos, escribió, "Una milicia debidamente formada es en efecto los ciudadanos mismos... e incluye a todos los hombres capacitados de portar armas...Para preservar la libertad es esencial que todo el cuerpo de ciudadanos siempre posean armas...".6 Refiriéndose al mismo punto, Coxe escribió que la milicia "son de hecho la parte más efectiva de la ciudadanía en general".7 Y George Mason preguntó, "Quiénes son la milicia? Ahora consiste de todo el puedo, excepto algunos oficiales de servicio público".8

El Acta de la Milicia de 1792, adoptada el mismo año que se ratificó la Segunda Enmienda, declaró que la Milicia de los Estados de Unidos (miembros de la milicia eran obligados a servir si eran llamados por el gobierno) incluía a todos los hombres mayores de edad que estuviesen en buenas condiciones físicas. Tal como lo observa la Corte Suprema en U.S. v. Miller (1939): "El significado atribuido al término Milicia aparece en los debates de la Convención (Constitucional); en la historia y legislación de las Colonias y Estados; y en los escritos de comentaristas reconocidos. Esto muestra ampliamente que la Milicia estaba conformada por hombres que, en buenas condiciones físicas, eran capaces de actuar en conjunto para la defensa común.. portando armas suministradas por ellos mismos y de uso común de la época." La Guardia Nacional no fue establecida hasta 1903. En 1920 fue designada como una parte de la "Milicia de los Estados Unidos", la otra parte formada por los demás hombres mayores de edad en buen estado físico, además de otros hombres y también mujeres.

Sin embargo, en 1990, en Perpich v. Departamento de Defensa, la Corte Suprema mantuvo que el gobierno federal posee poder absoluto e ilimitado sobre la guardia. ( La Corte nunca mencionó la Segunda Enmienda, notando por el contrario, que el poder federal sobre la Guardia no está restringido por el Artículo I, Sección 8, Cláusulas 15 y 16 de la Constitución),

Por lo tanto, de hecho, la guardia es el tercer componente del Ejército Americano, después del Ejército y la Reserva del Ejército. La independiente "milicia bien regulada" de los Creadores se mantiene tal como era su intención", el pueblo americano armado. El precedente histórico y legal se mantuvo en U.S. vs. Emerson (1999) cuando el Juez de Distrito Sam R. Cummings eliminó las provisiones de la Propuesta de Ley de Clinton de 1994 basado en la Segunda y Quinta Enmienda. Ya que "la posesión de armas de fuego es un interés libertario invaluable incrustado en la Segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. . . Emerson tiene un interés libertario en la posesión de armas de fuego protegido bajo la Quinta Enmienda", dijo el Juez.

Un Análisis textual de la Segunda Enmienda respalda el derecho individual de portar armas", escribió el Juez Cummings, quien basó su decisión en un "examen histórico del derecho a portar armas, desde antecedentes Británicos hasta la emisión de la Segunda Enmienda. El Juez rechazó firmemente cualquier noción de que la "milicia" es meramente la guardia nacional, y mantuvo la creencia de dos siglos de que todos los ciudadanos Americanos eran en efecto la "milicia"y que tenían el derecho de portar armas. El Juez Cummings amonestó a esos que atentan disminuir la Segunda Enmienda, escribiendo, "Los derechos de la Segunda Enmienda deben ser celosamente resguardados así como las otras libertades individuales consagrados en la Carta de los Derechos".

1.Stephen P. Halbrook, Que Todo Hombre esté Armado: La Evolución de un Derecho Constitucional (Albuquerque: Prensa de la Universidad de Nuevo Mexico, 1984), p. 83.

2. William Grayson, Carta a Parick Henry, Junio 12, 1789, refiriéndose a la introducción de lo que posteriormente se convirtió en la Declaración de Derechos.

3. Tench Coxe, Federal Gazette, Junio 18,1789.

4.. Samuel Adams, Convención de ratificación de la Costitución de los E.E.U.U. en Massachussets, 1788.

5. Akil Reed Amar y Alan Hirsch, Para Para el Pueblo: Lo que la Constitución realmente dice sobre sus Derechos, (N.Y.; Simon & Shuster, Inc., 1998).

6. Richard Henry Lee, Carta Adicional del Granjero Federal

7; Tench Coxe, Un Ciudadano Americano , Oct. 21, 1787.

8. George Mason, Convención de ratificación de la Constitución los E.E.U.U. en Virginia, 1788.

Fábula III

La NRA se opone a moderadas y razonables regulaciones de armas.

Este es el estribillo que la comunidad anti-armas usa en cualquier ocasión que la NRA se opone a cualquier control legislativo sobre las armas que los anti-armas proponen.

Los grupos anti-armas reclaman que sus ideas son "moderadas y razonables", y por lo tanto cualquier oposición no es razonable.

La verdad es que la NRA apoya muchas leyes sobre las armas. Para nombrar algunas pocas, la NRA apoya leyes federales y estatales que prohíben la posesión de armas de fuego por parte de cierta categoría de gente, tales como convictos de crímenes violentos; las leyes que prohíben la venta de armas de fuego a los jóvenes; y las leyes que requieren chequeos a través de registros computarizados de criminales para los que compran armas al detalle.1

La NRA también ha colaborado en escribir leyes sobre armas. Al nivel federal, la ley de 1986 que prohibe la fabricación e importación de "munición que perfora armaduras" adoptó estándares que la NRA ayudó a escribir.2 Cuando grupos anti-armas acusan al NRA de que se opone a la ley, ellos mienten. La NRA, junto con el Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro, únicamente se opuso a una legislación más reciente, debido a que ésta hubiese prohibido una enorme variedad de munición para caza, tiro al blanco y auto defensa. El patrocinador de la legislación más reciente, el Representante Mario Biaggi (D-N.Y.) consideró que sus objetivos originales eran cubiertos por el proyecto que se convirtió en ley. "Nuestro producto legislativo final no fue una versión lavada de lo que nos propusimos originalmente", dijo Biaggi en el piso de la Cámara. "Al final, no se comprometió la seguridad de la policía."

Las "Pistolas de plástico" es otro tema que recibe un alto grado de tratamiento de mala información de los que hacen campaña contra las armas. Ellos constantemente repiten la mentira de que la NRA se opone a los esfuerzos de prohibir armas plásticas, armas de fuego que no es posible detectar, y que según ellos reclaman son un riesgo terrorista. En verdad, estas armas plásticas que ni existen, ni nunca han existido.

La NRA se opuso a un proyecto de ley que hubiese prohibido millones de armas de fuego comunes, y por el contrario, apoyó una alternativa, el proyecto de ley Hughes/McCollum, que mejoró los sistemas de seguridad en los aeropuertos para contrarrestar el terrorismo, y que permitió se declarase ilegal la fabricación y producción de cualquier arma de fuego que no fuese posible detectar por los detectores de seguridad de los aeropuertos. Al final, la legislación apoyada por la NRA fue la que aprobó el Congreso, con amplio apoyo bipartito y que fue firmada como ley por el Presidente Reagan.

Al nivel estatal, la NRA ha trabajado con legisladores para escribir leyes que requieran chequeos computarizados inmediatos de registros criminales para los compradores de armas de fuego &endash;diecisiete estados tienen estas leyes &endash; y para esos que llevan armas de fuego en público para su protección. La NRA reconoce que el crimen puede ser reducido corrigiendo deficiencias en la leyes y políticas de justicia criminal. La NRA ha trabajo exitosamente con legisladores y grupos de ciudadanos en muchos estados para aumentar el tiempo de las sentencias de prisión para los criminales violentos; para sentenciar a los criminales violentos en vez de darles tiempo probatorio; para prevenir tiempo probatorio para los convictos más violentos, y para aumentar las capacidades de las prisiones.

No hay nada "moderado" o "razonable" acerca de la agenda del movimiento anti-armas. El prohibir a los ciudadanos el mantener revólveres cargados en sus casas para protección contra los criminales no es nada "moderado" (actualmente la ley en el Distrito de Columbia e inherente en la legislación requeriría que las armas en las casas siempre estén enllavadas). La prohibición de, o un impuesto de 1,000% sobre las municiones para caza, tiro al blanco y para protección personal tampoco es nada "moderado," como tampoco lo es un incremento de1,400% en la licencia para concesionario de armas de fuego y obteniendo huellas digitales de la gente que compra repuestos misceláneos para armas de fuego, tales como resortes y pins.5

Cuando los americanos de bajo ingreso son la gente más propensa a ser atacada por criminales violentos,6 no es razonable el prohibir las armas de menor valor que ellos pueden comprar para